Cambio Organizacional: Clave Para Culturas Ágiles

Cambio Organizacional: Clave Para Culturas Ágiles

Tabla de contenidos

El reto de transformar una organización en América Latina va mucho más allá de implementar nuevas tecnologías o reestructurar equipos. La presión de mercados cambiantes y la creciente competencia global exigen líderes capaces de entender las bases profundas del cambio organizacional. Descubre cómo la reconfiguración estratégica, humana y de sistemas puede ayudarte a construir una cultura verdaderamente ágil y colaborativa, utilizando modelos y enfoques alineados a las necesidades reales de la región.

Aspectos Clave

Punto Detalles
Cambio Organizacional Profundo El cambio organizacional implica una transformación intencional que afecta cómo una organización opera, supere la resistencia y se adapte a nuevos contextos.
Importancia del Diagnóstico Antes de implementar cambios, es crucial realizar un diagnóstico honesto para identificar los problemas y capacidades restantes de la organización.
Modelo de Transformación Integral La transformación efectiva se basa en procesos interconectados, como estrategia clara, gestión del talento y evaluaciones de desempeño para asegurar resultados sostenibles.
Liderazgo Participativo Involucrar a líderes a todos los niveles en el proceso de cambio ayuda a reducir la resistencia y fomentar un compromiso genuino hacia la transformación.

Qué Es Cambio Organizacional Y Sus Bases

El cambio organizacional es la transformación intencional de las estructuras, procesos, comportamientos y cultura de una organización para responder a nuevas demandas del mercado o del entorno interno. No se trata simplemente de ajustes superficiales o implementaciones tecnológicas aisladas, sino de una reconfiguración profunda que afecta cómo trabajan las personas, cómo se toman decisiones y cómo la organización genera valor. En el contexto Latinoamericano, donde los mercados evolucionan rápidamente y la competencia global es cada vez más intensa, entender qué es el cambio organizacional y sus bases se convierte en una habilidad crítica para los líderes que desean construir culturas verdaderamente ágiles.

Directiva lidera el proceso de cambio en la organización.

Las bases del cambio organizacional se construyen sobre tres pilares fundamentales que trabajan en conjunto. Primero está la dimensión estratégica, que define hacia dónde se mueve la organización y por qué es necesario cambiar. Segundo, la dimensión humana, que reconoce que el cambio ocurre en las personas, sus creencias, sus comportamientos y sus relaciones. Tercero, la dimensión de sistemas, que comprende cómo los procesos, tecnologías, estructuras y políticas deben realinearse para soportar la nueva dirección. Los marcos conceptuales modernos del cambio organizacional consideran factores individuales, organizacionales y del entorno, creando una perspectiva integrada que va mucho más allá de simples intervenciones puntuales.

La diferencia clave entre cambio organizacional genuino y modificaciones superficiales radica en la intencionalidad, la profundidad y la sostenibilidad. Cuando una organización implementa cambio real, está realizando una revisión completa de su propósito, sus valores y sus formas de operar. Esto significa que el cambio permea todos los niveles jerárquicos, desde las decisiones estratégicas en la sala de juntas hasta las interacciones cotidianas entre equipos. Los enfoques contemporáneos integran tanto perspectivas racionales como comportamentales, reconociendo que no basta con tener una estrategia brillante si las personas no la comprenden, no la sienten como propia ni tienen las competencias para ejecutarla. Para construir una cultura organizacional verdaderamente ágil, el cambio debe ser simultaneo en múltiples dimensiones: lo cognitivo, lo emocional, lo relacional y lo operativo.

También es importante reconocer que el cambio organizacional nunca es un evento con fecha de inicio y final, sino un proceso continuo de adaptación. En entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), los que predominan en América Latina hoy, las organizaciones necesitan desarrollar capacidades para gestionar cambios sucesivos, a menudo simultáneos. Los líderes que comprenden esto saben que cultivar una mentalidad de aprendizaje permanente es tan importante como diseñar estructuras formales. El cambio organizacional no es algo que “ocurra” a una organización, sino algo que la organización deliberadamente genera desde adentro, con propósito claro y con el compromiso genuino de sus líderes y equipos.

Consejo profesional: Antes de lanzar cualquier iniciativa de cambio, invierte tiempo en diagnosticar realmente dónde está tu organización hoy: qué funciona bien, dónde hay fricción, qué capacidades existen y cuáles faltan. Un diagnóstico honesto previene que desperdicies recursos en soluciones que no abordan los problemas reales.

Tipos Y Modelos Frecuentes De Cambio

Existen múltiples formas de categorizar el cambio organizacional, y cada modelo ofrece una lente diferente para entender cómo las organizaciones se transforman. Los tipos de cambio varían según su alcance, velocidad e impacto. El cambio incremental ocurre en pequeños pasos, ajustando procesos y mejorando continuamente sin alterar la esencia de la organización. Por el contrario, el cambio transformacional busca redefinir fundamentalmente quién es la organización, cómo opera y qué valor genera. Entre estos extremos existe el cambio estratégico, que alinea estructuras y procesos con nuevas direcciones de negocio, y el cambio táctico, que responde a presiones inmediatas del mercado o del entorno. Para líderes en América Latina, reconocer qué tipo de cambio necesita su organización es el primer paso para seleccionar la metodología correcta y establecer expectativas realistas con los equipos.

Guía visual sobre los principales modelos de cambio organizacional

Cuando hablamos de modelos de cambio, nos referimos a marcos metodológicos que describen etapas, actores y mecanismos para gestionar la transformación. El más influyente históricamente es el modelo de Lewin con sus tres etapas clásicas: descongelamiento, movimiento y recongelamiento. En la fase de descongelamiento, la organización genera conciencia sobre la necesidad de cambiar, cuestiona el status quo y prepara el terreno psicológico para la transformación. Durante el movimiento, se implementan nuevos procesos, estructuras y comportamientos. Finalmente, el recongelamiento fija estos cambios en la cultura y sistemas, creando nuevas normas que se sostienen en el tiempo. Aunque este modelo data de los años cuarenta, sigue siendo relevante porque reconoce que cambiar comportamientos organizacionales requiere desestabilizar lo conocido, experimentar con nuevas formas de trabajar, y luego consolidar lo que funciona.

Otros modelos contemporáneos complementan el enfoque de Lewin. El modelo de investigación acción enfatiza la participación de los empleados en el diagnóstico y solución de problemas, generando aprendizaje mientras se implementa cambio. El modelo de planeación estratégica parte de una visión clara del futuro deseado y traza el camino detallado para llegar allí, útil cuando el cambio responde a oportunidades de crecimiento. El modelo basado en crisis surge cuando la organización enfrenta amenazas existenciales y necesita transformarse rápidamente para sobrevivir. Los enfoques prácticos contemporáneos reconocen que el modelo ideal depende del contexto específico. Una startup tecnológica que necesita escalar rápidamente requiere un enfoque diferente al de una industria tradicional que busca innovar sin perder su fortaleza. Los líderes que entienden esta diferenciación pueden adaptar su metodología en lugar de aplicar recetas genéricas que frecuentemente fracasan en contextos Latinoamericanos donde la cultura, la historia y los recursos son únicos.

A continuación se presenta una tabla que compara los principales modelos de cambio organizacional y su aplicabilidad en diferentes contextos:

Modelo Enfoque principal Cuándo es más útil Limitación clave
Lewin Etapas secuenciales Cambios estructurados y estables Menos flexible ante cambios rápidos
Investigación-acción Participación activa del personal Contextos donde se busca aprendizaje organizacional Requiere mayor tiempo y consenso
Planeación estratégica Visión clara de futuro Transformaciones orientadas al crecimiento Puede desestimar factores emocionales
Basado en crisis Reacción ante amenazas críticas Cuando la supervivencia está en juego Riesgo de cambios apresurados

La elección del modelo también depende de variables críticas como el nivel de orientación hacia las personas versus procesos, la velocidad requerida, el nivel de planeación anticipada, y el grado de participación esperado de los empleados. Algunos modelos funcionan mejor cuando hay tiempo para la reflexión y la co creación con los equipos. Otros son más directivos y centralizados, apropiados cuando la situación es urgente o cuando la organización aún no ha desarrollado madurez participativa. Lo que hemos visto en organizaciones Latinoamericanas exitosas es que combinan lo mejor de varios modelos según la fase del cambio. Inician con diagnóstico participativo inspirado en investigación acción para generar legitimidad y comprensión compartida, transitan por el modelo de Lewin asegurando que el descongelamiento sea genuino, y consolidan con sistemas y métricas que sostengan el recongelamiento. Esta aproximación híbrida respeta tanto la necesidad de claridad estratégica como la importancia de la conexión emocional y el aprendizaje colectivo.

Consejo profesional: No elijas un modelo de cambio porque suena moderno o porque otra empresa lo usa exitosamente; analiza tu contexto específico: recursos disponibles, urgencia del cambio, madurez organizacional, y capacidad de tu liderazgo para sostener la transformación. El mejor modelo es el que tu organización puede ejecutar consistentemente.

Procesos Clave En La Transformación Organizacional

La transformación organizacional no ocurre por casualidad ni por la sola implementación de nuevas tecnologías o estructuras. Detrás de cada cambio exitoso existe una serie de procesos interconectados que deben gestionarse deliberadamente y con rigor. Estos procesos actúan como los pilares sobre los cuales se construye toda la transformación, asegurando que cada iniciativa esté alineada con la estrategia, que las personas comprendan y adopten los cambios, y que los resultados se midan y se sostengan en el tiempo. Entender cuáles son estos procesos clave y cómo operan es lo que diferencia a las organizaciones que logran transformaciones duraderas de aquellas que invierten enormes recursos solo para volver a los patrones anteriores después de algunos meses.

Un modelo integral de transformación identifica cinco procesos fundamentales que operan simultáneamente. El primero es la identificación clara de estrategia, que define no solo hacia dónde va la organización sino por qué ese movimiento es necesario y cómo generará valor. Sin claridad estratégica, los equipos trabajan hacia direcciones diferentes, desperdiciando energía y recursos. El segundo es el valor organizacional, que asegura que los nuevos procesos, tecnologías y estructuras realmente generan beneficios tangibles. Muchas transformaciones fallan porque implementan cambios hermosos en teoría pero que no resuelven problemas reales o no mejoran la experiencia de clientes y empleados. El tercero es la gestión del personal, reconociendo que el cambio ocurre en las personas, sus competencias, sus mentalidades y sus relaciones. Una transformación sin inversión en desarrollo de capacidades es un ejercicio incompleto. El cuarto es el manejo de información, asegurando que los datos correctos fluyen hacia las personas correctas en el momento correcto, permitiendo toma de decisiones ágil. El quinto es la evaluación del desempeño, que vincula comportamientos y resultados con los objetivos de transformación, creando accountability y retroalimentación continua.

Pero estos procesos no actúan aisladamente. Operan en un ecosistema donde el liderazgo comprometido es el catalizador que mantiene todo en movimiento. El liderazgo no se refiere solo a los ejecutivos en la cima de la organización, sino a todos aquellos en posiciones donde pueden influir: gerentes de área, coordinadores de proyecto, líderes informales con credibilidad. Estos líderes deben estar genuinamente convencidos del cambio, deben articularlo consistentemente, y más importante aún, deben demostrar con sus acciones que es real. La gobernabilidad clara establece quién decide qué, cómo se escalan las decisiones, y cómo se resuelven conflictos cuando emerge resistencia. Sin gobernabilidad, las transformaciones se vuelven caóticas, con múltiples iniciativas compitiendo por recursos y atención. La cultura como proceso significa que los valores, comportamientos y normas que sustentarán la nueva forma de operar se cultivan deliberadamente, no se espera que emerjan mágicamente. Y la visión de cambio compartida crea un destino común que hace sentido para diferentes grupos en la organización, conectando la transformación no solo con números sino con propósito.

En contextos Latinoamericanos, hemos visto que las transformaciones más exitosas son aquellas que integran estos procesos de forma holística. No tratan la transformación como un proyecto de tecnología con anexos de cambio cultural, sino como un cambio genuino donde estrategia, personas, sistemas de información y gobernanza avanzan juntos. Esto requiere una visión del rol del líder transformacional que va más allá de ejecutar un plan predefinido. Requiere líderes capaces de sostener tensiones, de escuchar sin dejarse influenciar fácilmente, y de ajustar el curso cuando la realidad así lo indica. La diferencia entre una transformación que se queda a mitad de camino y una que logra insertarse profundamente en la organización está en cómo se orquestan estos cinco procesos clave, quién lidera esa orquestación, y con qué consistencia se mantiene la atención y los recursos sobre ellos durante los meses o años que toma la verdadera transformación.

Consejo profesional: Mapea explícitamente los cinco procesos en tu transformación actual: quién es responsable de cada uno, cómo interactúan, dónde hay vacíos o conflictos. Esto te permitirá identificar fallas en la orquestación antes de que sabotajen todo el esfuerzo.

Liderazgo Ágil Y Gestión De Resistencias

La resistencia al cambio no es una enfermedad que deba eliminarse, sino una señal que los líderes ágiles aprenden a leer y comprender. Cuando una persona o un equipo resiste una transformación, casi siempre hay razones válidas debajo: miedo a perder estatus, dudas sobre si realmente el cambio funcionará, falta de claridad sobre cómo los afectará, o simplemente el desgaste de cambios anteriores que no cumplieron lo prometido. Un líder ágil no ignora estas resistencias ni las suprime con autoridad. Tampoco intenta convencer a todos de que el cambio es maravilloso. En su lugar, crea espacios donde la resistencia puede expresarse, la escucha genuinamente, extrae la inteligencia que contiene, y ajusta el camino cuando es necesario. Esta capacidad de gestionar resistencias desde una postura de curiosidad y apertura, en lugar de rigidez y control, es lo que diferencia a los líderes que logran transformaciones duraderas de aquellos que generan cambios que no pegan.

El liderazgo ágil en contextos de transformación tiene características distintivas. Primero, está orientado a motivar genuinamente a los equipos, no solo a ejecutar ordenes de arriba hacia abajo. Un líder ágil entiende que la motivación no viene de consignas corporativas bonitas, sino de claridad sobre el propósito, de reconocimiento visible, de autonomía en cómo se hacen las cosas, y de relaciones de confianza reales. Segundo, practica la comunicación clara y repetida, sabiendo que en momentos de incertidumbre, el vacío de información se llena con rumores y miedo. No comunica una sola vez y espera que todos lo entiendan. Comunica el qué, el porqué y el cómo, en diferentes formatos y canales, ajustando el mensaje según el nivel de comprensión. Tercero, desarrolla la capacidad de manejar la ambigüedad sin paralizarse, porque en transformaciones reales no hay certainty total. Los líderes ágiles toman decisiones con información incompleta, avanzan, aprenden de los resultados, y ajustan. Los que esperan a tener claridad perfecta quedan atrapados en la parálisis.

La gestión de resistencias requiere un enfoque estratificado. Primero identificas quiénes resisten y por qué, no asumiendo que todos resisten por las mismas razones. Algunos tienen miedo legítimo a no tener las capacidades para operar en el nuevo contexto. Otros sienten que pierden poder o relevancia. Otros simplemente están cansados de cambios. Las tácticas para manejar estas resistencias diferentes varían enormemente. Para el miedo por capacidades, inviertes en desarrollo y soporte. Para la pérdida de relevancia, creas nuevos roles o funciones en la estructura transformada. Para el cansancio de cambios, dices honestamente que entiendes la fatiga, pero explicas por qué este cambio es diferente y crítico. Los enfoques de liderazgo participativo e inclusivo que permiten que diferentes grupos de la organización participen activamente en diseñar cómo será el cambio generan menos resistencia porque la gente se siente dueña del proceso, no víctima del mismo.

Un aspecto crítico que frecuentemente los líderes latinoamericanos descuidan es la gestión de la resistencia en líderes de segundo y tercer nivel. Si los ejecutivos de nivel C están comprometidos con el cambio pero los gerentes de área no, la transformación se estanca. Estos líderes intermedios ven el cambio desde una perspectiva diferente: ellos cargan con la presión de ejecutar mientras resuelven problemas operativos diarios. Un líder ágil invierte tiempo significativo en llevar al liderazgo de segundo nivel en el viaje transformacional antes de lanzar iniciativas, construyendo su convicción genuina, no solo su obediencia. Esto incluye reconocer sus miedos específicos, invitarlos a co diseñar soluciones, y darles el espacio para experimentar cambios antes de implementarlos a mayor escala. La investigación sobre liderazgo transformacional muestra que cuando estos líderes intermedios están verdaderamente convencidos, la adopción del cambio en los equipos de base aumenta dramáticamente porque ven el cambio personificado en líderes que respetan y confían. Y sí, esto toma tiempo. Pero el tiempo invertido aquí previene meses de fricción y falta de alineación después.

Consejo profesional: Identifica a los tres o cuatro líderes de segundo nivel con mayor resistencia y dedica tiempo a entender sus preocupaciones específicas sin tratar de convencerlos. Luego, involúcralos en diseñar cómo el cambio se implementará en sus áreas. La resistencia frecuentemente se transforma en liderazgo cuando la gente siente que su voz fue realmente escuchada.

Errores Comunes Y Factores De Éxito

Las organizaciones que fracasan en transformación casi nunca fallan por falta de dinero o tecnología. Fallan porque cometen errores predecibles en la forma en que gestionan el cambio, errores que se repiten una y otra vez en el mundo empresarial. Reconocer estos patrones de fracaso y entender qué hace que una transformación tenga éxito es lo que separa a los líderes que aprenden de su historia de aquellos condenados a repetirla. En América Latina, donde los recursos son frecuentemente limitados y los mercados dinámicos no esperan, la capacidad de evitar estos errores comunes se convierte en una ventaja competitiva real.

Errores Que Sabotean La Transformación

El primer error es comenzar sin diagnóstico real. Muchas organizaciones lanzan iniciativas de cambio porque leyeron sobre una metodología en un libro, porque ven que sus competidores lo hacen, o porque consultores externos prometieron resultados milagrosos. Nunca se detienen a preguntar: ¿cuál es realmente nuestro problema? ¿Qué está funcionando bien que no queremos perder? ¿Cuáles son nuestras capacidades actuales? Sin este entendimiento, los esfuerzos de transformación persiguen fantasmas. El segundo error es tratar el cambio como un proyecto de tecnología o estructura. Se implementa un nuevo software, se rediseña el organigrama, y luego todos esperan que las cosas cambien mágicamente. Pero la organización sigue operando con los mismos patrones mentales, comportamientos y dinámicas interpersonales de siempre. El cambio no pega porque no tocó donde realmente habita la organización: en las personas, sus relaciones, sus creencias sobre qué es posible.

El tercer error es la comunicación insuficiente o únicamente descendente. Los líderes comunican la visión una vez, en una presentación corporativa, y esperan que todos la entiendan y se emocionen. La realidad es que las personas necesitan escuchar el mensaje múltiples veces, en diferentes contextos, y frecuentemente necesitan hacer preguntas y expresar dudas. Si la comunicación es solo información bajando de arriba hacia abajo, sin espacio para diálogo real, la gente se desconecta. El cuarto error es no invertir realmente en capacidades. Se lanza un cambio esperando que la gente simplemente sepa cómo operar diferente. Pero si la gente no tiene las habilidades, herramientas mentales o confianza para hacer lo nuevo, naturalmente volverá a lo conocido. El quinto error es no alinear sistemas y métricas con el cambio. Predicas agilidad pero tu sistema de evaluación del desempeño sigue premiando el cumplimiento de presupuestos. Proclamas innovación pero tu estructura de toma de decisiones es completamente centralizada. Este desalineamiento crea confusión y cinismo rápidamente.

La siguiente tabla sintetiza los errores más comunes y los factores de éxito en la transformación organizacional:

Error común Resultado negativo Factor de éxito relacionado
Falta de diagnóstico real Cambios irrelevantes o ineficaces Diagnóstico honesto y profundo
Comunicación insuficiente Resistencia y desinformación Comunicación clara y frecuente
No invertir en capacidades Retorno a prácticas anteriores Formación y apoyo permanente
Desalinear incentivos Confusión y frustración Sistemas y métricas coherentes

Factores Que Generan Éxito

El primer factor crítico es compromiso genuino del liderazgo ejecutivo. No participación teatral, sino compromiso real donde el CEO y su equipo viven el cambio, ajustan sus propios comportamientos, y están visibles en todo momento demostrando que es importante. Cuando los equipos ven que los ejecutivos siguen operando como antes mientras le piden a otros cambiar, la transformación está muerta. El segundo factor es claridad inquebrantable sobre el porqué. Las organizaciones exitosas comunican no solo el qué y el cómo, sino especialmente el por qué. ¿Por qué es necesario cambiar ahora? ¿Qué oportunidad perderemos si no lo hacemos? ¿Cómo nos diferencia este cambio en el mercado? Cuando las personas comprenden genuinamente el propósito, su motivación viene desde adentro, no depende de presión externa. El tercer factor es participación real de las personas en el diseño. No consultar para parecer democrático, sino invitar genuinamente a que equipos en diferentes niveles ayuden a diseñar cómo será el cambio en sus contextos específicos. Esto genera propiedad, identifica problemas reales antes de que se escalen, y crea campeones del cambio distribuidos por toda la organización.

El cuarto factor es paciencia estratégica combinada con velocidad táctica. El cambio real toma tiempo, frecuentemente años, no meses. Las organizaciones que tienen éxito saben que van a estar en este viaje a largo plazo y se preparan psicológica y presupuestariamente para eso. Pero dentro de ese horizonte largo, ejecutan tacticas rápidas que generan visibilidad y demuestran progreso. El quinto factor es medir lo que importa y ajustar según lo que aprendes. Las transformaciones exitosas no siguen un plan predefinido al pie de la letra. Miden constantemente, aprenden de los resultados, y ajustan el rumbo. Esto requiere colaboración genuina entre diferentes equipos para que la información fluya, se discuta, y se tomen decisiones sobre cómo avanzar. El sexto factor, frecuentemente subestimado en Latinoamérica, es sostenibilidad del cambio. Es fácil generar cambio durante seis meses cuando todos están energizados. Lo difícil es que ese cambio se mantenga cuando el líder que lo impulsó se va, cuando las presiones operativas del día a día compiten por atención, cuando el mercado presenta nuevas crisis. Las transformaciones que duran instalan el cambio en sistemas, políticas, procesos de selección, estructuras de compensación y conversaciones cotidianas de la organización.

Consejo profesional: Antes de lanzar tu transformación, haz dos cosas: primero, identifica tres errores comunes que ya estás cometiendo sin saberlo; segundo, establece qué dos o tres factores de éxito son más débiles en tu liderazgo hoy y enfócate deliberadamente en fortalecerlos.

Transforma tu Organización Desde Adentro y Construye una Cultura Ágil

El cambio organizacional profundo y sostenible es un desafío que muchas empresas enfrentan en América Latina. Si has identificado que tu organización necesita más que solo ajustes superficiales y buscas integrar la estrategia, las personas y los sistemas en una transformación efectiva, es fundamental contar con un acompañamiento que entienda las complejidades del proceso y cómo gestionar resistencias y liderazgo ágil. En este camino, conceptos clave como la claridad estratégica, la gobernabilidad y la participación activa de los equipos cobran un papel decisivo para que la transformación no sea solo una iniciativa pasajera sino un cambio cultural que perdure.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué es el cambio organizacional?

El cambio organizacional es la transformación intencional de estructuras, procesos, comportamientos y cultura dentro de una organización para responder a nuevas demandas del mercado y mejorar su efectividad.

¿Cuáles son las bases del cambio organizacional?

Las bases del cambio organizacional se fundamentan en tres pilares: la dimensión estratégica, la dimensión humana y la dimensión de sistemas, que deben trabajar en conjunto para lograr una transformación efectiva.

¿Qué diferencia a un cambio organizacional genuino de modificaciones superficiales?

La diferencia clave radica en la intencionalidad, profundidad y sostenibilidad del cambio, donde un cambio genuino implica una revisión completa de los valores y la cultura de la organización.

¿Cuáles son algunos modelos populares de cambio organizacional?

Algunos modelos populares incluyen el modelo de Lewin (descongelamiento, movimiento y recongelamiento), el modelo de investigación-acción y el modelo de planeación estratégica, cada uno adaptándose a diferentes contextos y necesidades de cambio.

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