¿Te preocupa la competencia?

¿Te preocupa la competencia?

Hay empresas que viven preocupadas por la competencia; vigilan y ajustan sus precios en función de ésta, espían sus nuevos productos y servicios; consideran a sus comerciales como si fueran agentes secretos que deben averiguar lo máximo posible de las intenciones del «enemigo», de hecho tratan así a sus competidores y cuando pueden ayudarlos se dicen «al enemigo, ni agua» estas empresas viven en un océano rojo.
Otras empresas en cambio, no ponen el foco la competencia, sino en su propia incompetencia. En todo lo que les falta por mejorar, en todo lo que aún no conocen y todo lo que  aún no saben hacer.

Y es que todos somos incompetentes en muchas cosas, la gracia es que no lo seamos en lo mismo.

Gabriel Ginebra tiene un libro muy interesante sobre este tema en el que viene a decir que lo importante es gestionar la incompetencia, porque la competencia ya va sola 😉 Mis incompetencias deberían ser las fortalezas de mi compañero y viceversa. A eso le llamamos trabajo en equipo, o inteligencia colaborativa, o mejor aún: gestión de la incompetencia. Hace unos meses ya citábamos una frase de Alvin Toffler en otro artículo:

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender”

Resulta interesante un estudio entrevistando a 1,500 CEOs realizado por IBM hace un tiempo en el que la gran mayoría de primeros directivos identificaban la creatividad como la competencia de liderazgo número uno del futuro. Sin embargo aún hay muchas empresas que se piensan que la creatividad es jugar, pasárselo bien o incluso que es sólo cosa de artistas… O sea, que muchas empresas todavía ni tan sólo se han dado cuenta de que si no son creativas, acabarán extinguiéndose en el mercado. Si hacemos una matriz 2×2 combinando la consciencia de una organización de su capacidad creativa podría quedarnos algo así como esta imagen, te propongo a que te preguntes ¿en qué cuadrante se encuentra vuestra organización?:

No sabemos que necesitamos la creatividad para competir

Es el peor estado de todos, somos creativamente incompetentes, pero no nos preocupa. Ni siquiera sabemos que somos incompetentes porque la creatividad no significa nada para nosotros, en todo caso, es algo que no necesitamos para nuestro negocio. No nos importan las habilidades ni las técnicas necesarias. Si conoces a alguna empresa así, síguela de cerca y verás que vive en un océano bien rojo.

Sabemos que para competir necesitamos ser creativos

Cuando empezamos a aprender innovación creativa puede incluso llegar a asustarnos si no tenemos a nadie experto cerca que nos ayude. Mucha gente deja de aprender en esta fase y abandona. Nos sentimos torpes. Es una fase extraña, porque nos centramos con toda intensidad en cada detalle de cada acción o de cada componente de lo que estamos aprendiendo. Creemos que es demasiado complicado o incluso que en realidad no lo necesitamos… Así están muchas empresas. Ante una situación de inseguridad, vuelven a la hoja de cálculo rápidamente.

Somos creativamente competentes y lo sabemos

Es la mejor etapa porque somos consciente de que la innovación creativa es clave para nuestro negocio, pero no nos agobiamos por lo mucho que nos queda todavía por aprender porque ya tenemos la capacidad suficiente como para competir. En este estado es cuando somos más críticos con nosotros mismos al recordad cuando ni tan sólo sabíamos lo importante que era usar la creatividad para innovar. Muchos clientes nos dicen, “la verdad es no sé cómo lo hacíamos antes de hacer esto”. Eso es un gustazo escucharlo 😉

Competimos creativamente casi sin darnos cuenta

Hemos interiorizado la innovación creativa hasta tal punto que ni siquiera sabemos que lo tenemos, nos parece obvio y creemos que cualquier organización hace lo mismo, pero desgraciadamente no es así. La realidad es que muy pocas empresas pueden decir que tienen en su ADN una cultura creativa. Sí es verdad que hay muchas a las que se les llena la boca hablando de creatividad y de innovación. Pero cuando les preguntas ¿Cuánto invertís en creatividad al año? ¿Cómo la medís? ¿Qué tolerancia tenéis al fracaso? ¿Tenéis algún espacio donde generar ideas con más facilidad? Cuando ves la cara que te ponen antes de responder ya sabes si es un farol, o es cierto. Sócrates decía:

“El principio del aprendizaje es el reconocimiento de la propia ignorancia”

¿Sabéis en tu organización que necesitáis aprender a usar la creatividad para competir en el mercado actual? ¿Ya usáis la creatividad para competir? ¿Cómo lo hacéis? ¿Tenéis alguna metodología concreta? ¿Cuánto invertís de tiempo en ello? Explícanos tu caso en un comentario o desde aquí. Será un placer conocerte un poco más.  ]]>

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