Somos el tiempo que nos queda

Somos el tiempo que nos queda

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.” — Mario Benedetti Hoy dedicaremos unos minutos a leer estas letras que hablan del tiempo, considerado éste como una poderosa herramienta en los RRHH. El tiempo es un bien que todos poseemos, y como se anuncia en la película “In time” (2011, de Andrew Niccol) el tiempo de vida se convertirá en “dinero” y ese será el modo en el que la gente pagará sus lujos y sus necesidades. Traducción que se hizo de la película en español “El precio del mañana,” nos da una idea de su argumento: considerar el trabajo de cada día para ganar un par de horas más de vida, las cuales son a su vez usadas para pagar las necesidades diarias. El tiempo es tan ansiado, que quizá perdamos mucho tiempo en intentar conseguirlo, logrando que, finalmente, tenga un valor relativo. Ese bien se va consumiendo año tras año en nuestra vida, a veces lento, a veces muy deprisa. Pero… ¿quién determina la velocidad a la que pasa el tiempo?

“Pon tu mano sobre una estufa caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica bonita durante una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad”  — Albert Einstein

¿Por qué ocurre esto?

Acercándonos a las reflexiones del profesor de la Universidad de Manchester y autor de “Making time: Why Time Seems to Pass at Different Speeds and How to Control it”, determina que “el tiempo no lo marca tanto el reloj como nuestra experiencia con el mismo.” Taylor nos muestra en su libro, el uso de la evidencia de la física moderna y estados inusuales de conciencia para sugerir que nuestro sentido normal del tiempo es una ilusión “creado” por nuestra mente. También nos muestra cómo podemos controlar nuestro sentido del paso del tiempo, para hacerlo pasar lentamente o rápidamente en diferentes situaciones, defendiendo que “nuestra percepción de lo rápido o lento que pasan las horas, está relacionado con la cantidad de información que recibimos.” Si hacemos un análisis detenido siguiendo las etapas de desarrollo cognitivo que Piaget nos muestra en “La teoría de Piaget. Infancia y Aprendizaje”, la noción de temporalidad es una de las más difíciles de entender y comprender por los niños entre los 8 y 12 años. Estas nociones surgen y se desarrollan muy lentamente, a veces de forma muy confusa. Piaget ya señala la dificultad de los menores para lograr adquirir las nociones de edad, sucesión, duración, anterioridad y posterioridad. Continuando con Taylor, deberíamos de apostar por llenar nuestra vida de experiencias y vivencias novedosas que alimenten nuestros sentidos y así lograr sentir que el paso del tiempo es más lento. Taylor nos anima “a exponernos a nuevos retos, nuevas situaciones o nuevas ideas que nos aporten un alto grado de novedad que consiga parar el tiempo”. Por tanto afirma que:
“La novedad desacelera la velocidad del tiempo”
Estas teorías nos llevan a la máxima de “vivir en la posibilidad”. Saber que podemos conseguir nuestros sueños, vivir la creatividad y sumergirnos en las nuevas experiencias, rompiendo la barrera de la rutina para poder aletargar “el tiempo”.

¿Qué hacen los “Humanos con Recursos?”

Los “Humanos con Recursos” debemos utilizar esta variable física en nuestro horario diario dedicado a la innovación. La mayor parte de las nuevas ideas, los proyectos, aplicaciones, la legislación, etc… Deberían tener como eje central la gran variable de los RRHH: “El tiempo”.
“Nunca encontraras tiempo para nada, debes crearlo.”  — Charles Buxton
En el entorno creativo del mundo laboral, este tema se presenta con muchas posibilidades de acción. “Proyectos con éxito: foco en el tiempo” nos da luz sobre la importancia de cumplir la “triple restricción”: Tiempo, Coste y Alcance. No es cuestión de exponer al detalle en este espacio, los ejemplos que se agolpan al mismo tiempo en mi mente, pero sí tendremos otras oportunidades  para desarrollar estas ideas. La primera idea que me viene en mente  sobre el tiempo, es como está considerado en nuestro sistema laboral y pienso en las diferencias:
  • Un puesto de trabajo donde se compra tiempo,  es decir, cuando yo empresario, gestor o director de una organización, contrato los servicios de un empleado en un tiempo concreto, es necesario gestionar eficazmente la planificación y la organización del trabajo, buscando en la legalidad laboral las fórmulas de flexibilidad. El tiempo es un coste y debemos de optimizarlo.
  • En cambio, cuando lo que se compra son hechos, objetivos, proyectos… … Entonces se contrata por resultado, no por el tiempo que se necesite en la creación o producción de ese producto, informe o servicio. En este modelo de relación contractual lo que nos preocupa es la persona, su talento, su estado emocional, su desarrollo, sus capacidades e incentivos. Aquí el tiempo lo gestiona la persona, su valor es directamente proporcional al grado de satisfacción de la persona con el resultado obtenido.
Por tanto, en cada caso” el tiempo”, tiene una valoración muy diferente, en el primero su valor está tasado por el precio hora  (diferentes valores según la tarea) y en segundo su valor es relativo, dependerá del resultado.

¿Pero podríamos apostar por un modelo diferente de gestión de tiempo?

En el primer caso donde se necesita presencia, hay que meter en la ecuación las variables que recojan las necesidades de las personas e utilizar la tecnología para facilitar los puntos de  encuentro donde se cubran los requerimientos y las personas encuentren la satisfacción con su trabajo. La creatividad debe venir de fuera hacia dentro En el segundo, donde se busca garantizar los resultados, independientemente del tiempo empleado por el trabajador. Buscar la sostenibilidad y eficiencia del trabajo, se nos hace necesario dedicar tiempo al desarrollo creativo de los propios individuos. Aquí la creatividad viaja de dentro hacia fuera Necesitaremos de toda nuestra creatividad, para que el tiempo sea lento en nuestras empresas, lo utilicemos como herramienta para mejorar nuestra productividad, incluso que sea una moneda para completar la retribución. Pero sobretodo que toda persona sienta que su tiempo es oro, y lo ha invertido bien, creando el tiempo imprescindible que le permita abordar sus ideas. Como escribió Juan Manuel Caballero Bonald, “somos el tiempo que nos queda”. En nosotros está cómo vivirlo. Pregunta para tu reflexión: ¿cómo estoy viviendo yo mi tiempo?]]>

1 Comment


Marga Schultz
01/10/2020 at 13:59
Reply

Es una de las mejores frases que vengo leyendo! Tal cual! Es otra versión de ‘somos en función de nuestra finitud’… Muy bueno! Gracias…


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