¿Qué se espera de ti?

¿Qué se espera de ti?

Pongamos un ejemplo Tenía una amiga que quería ser actriz desde pequeña, pero sus padres opinaban que eso no era una profesión “de verdad” sino que lo veían más bien como un hobby. Sus padres querían lo mejor para su futuro y eso no entraba dentro de sus planes, pero como mi amiga se puso un poco pesada decidieron llegar a un acuerdo: primero estudiaría una carrera que sus padres aprobasen y luego podría hacer lo que quisiera. Después de 4 años acabó la carrera de ADE y se inscribió en una escuela de teatro para cumplir su sueño… a día de hoy tiene muy claro que quiere continuar por ese camino. Entonces, ¿por qué tuvo que dejar de hacer lo que ella quería para satisfacer a sus padres? En este caso fue porque sus padres lo habían dado todo por ella siempre, se habían desvivido tanto en su educación como en su felicidad, así que ella sentía que les debía algo a cambio. Pero si tenemos siempre está actitud, siempre antepondremos las necesidades de los otros por encima de las nuestras.

Herramientas para el desarrollo personal

Como ya traté en otro post, tendemos a establecer un status quo con las profesiones y nos sentimos presionados a escoger aquellas que están mejor valoradas. Cuando en realidad aquellas que son más extraordinarias como el teatro o la danza nos aportan múltiples habilidades que de otra manera no conseguiríamos. Permite trabajar la personalidad, las emociones y la expresión. Te enseñan a sentir, a descubrir sensaciones nuevas y aprender a controlarlas. Estas en constante aprendizaje. Ya sea porque te pones en la piel de diferentes personajes o porque te pasas horas ensayando nuevas coreografías que no conocías. Ayuda a mejorar la comunicación, a confiar en los demás y fomenta el trabajo en equipo. Una obra es como una orquesta: todos los elementos deben estar perfectamente sincronizados y estudiados para que el producto tenga éxito. Aumenta la creatividad. Cualquier estímulo es bueno para crear una melodía, una novela o un baile. Ayuda a desinhibirse. En este mundo es imposible tener vergüenza porque sino te comen. Aprendes a reírte de todo, a valorar las criticas constructivas y a pasar de los comentarios dañinos. Eres un emprendedor. Aprendes a gestionar tu trabajo y tu imagen, así como a buscar nuevas oportunidades de proyectar tu talento. Permite viajar y conocer otras culturas. Es una manera de abrir la mente y transformar en positivo el modo de ver las cosas, ya que vives experiencias enriquecedoras y creces como persona. Totalmente versátiles y adaptables al entorno. No necesitan una vida programada para estar cómodos. Se adaptan a las situaciones y afrontan los retos con la ambición de llenarse de experiencias para luego aplicarlas a su trabajo. El problema de nuestra sociedad es que nos hemos olvidado de nosotros. Debemos conseguir desconectar de la vida exterior y conectar con el mundo interior, dando importancia
no al espectáculo final, sino al proceso, que termina cuando se es capaz de prefijar la meta de lo que uno quiere en la vida.
Nunca sabes lo que te deparará la vida y las artes pueden ser una puerta para conquistar otros campos, ya que ayudan a la mejor proyección del futuro y al funcionamiento de la organización.]]>

2 Comments


EUGENIA MARTI TORROELLA
27/01/2016 at 00:11
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me ha encantado tu artículo Ainara!
Me ha traído a la cabeza justamente una frase que leí recientemente (cuya fuente no recuerdo) y que tuve como ‘avatar’ en mi mensajería instantánea que decía: «no te traiciones a tí mismo y haz aquello por lo que te brillen los ojos».
Por mucho que nos empeñemos y esforcemos en hacer y ejecutar lo que supuestamente se espera de nosotros, si no hacemos aquello en lo que creemos y que nos resuena en nuestro interior, jamás alcanzaremos la felicidad (ni estaremos aprovechando al máximo nuestras capacidades).
Ahora sólo queda ponerlo en práctica ….cada día, pasito a pasito, 🙂


    Ainara Vara
    29/01/2016 at 17:53
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    Muchas Gracias por el comentario Eugenia! Estoy de acuerdo contigo, si no tienes ilusión en cada proyecto que realizas entonces es mejor plantearse seguir otro camino. Uno que consiga motivarte y saque lo mejor de ti. Lamentablemente, muchas veces nos autoengañamos y llegamos a creer que la felicidad de otros es la nuestra. Empecemos por ser un poquito egoístas y pensar más en lo que queremos! 🙂

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