Póngame un MacGuffin, por favor

Póngame un MacGuffin, por favor

MacGuffin es un término utilizado en cine y popularizado por Hitchcock (sí, vuelvo a hablar de cine y de Hitchcock) que consiste en una excusa argumental para hacer avanzar la trama, y que incita a los personajes a seguir adelante con la historia. Es decir, no es nada pero sin él todo se vendría abajo. Por si aún no lo habéis entendido, esta coherente y sensata conversación aclarará todas vuestras dudas. Van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro:

– ¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza? – Ah, eso es un MacGuffin. – ¿Qué es un MacGuffin? – Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en Escocia. – Pero si en Escocia no hay leones. – Entonces eso de ahí no es un MacGuffin.
(Extraído de El cine según Hitchcock, de François Truffaut) Normalmente este recurso suele aplicarse al cine, y más concretamente al género del suspense – del que Hitchcock es el maestro –. Por extraño que parezca, se pueden extraer ideas interesantes perfectamente aplicables en el campo de la creatividad y la innovación. Y, particularmente, me gustaría hablar de la necesidad de tener motivaciones para llevar a cabo cualquier proyecto o trabajo; y del valor que pueden aportar. Tener unas motivaciones implica tener unos objetivos. Quieres alguna cosa por algún motivo. Si no hay motivo, no hay necesidad de conseguir esa cosa. ¿Sencillo verdad? La teoría lo es, pero lo difícil está en buscar y encontrar esa motivación necesaria. Una vez encontrada, ¿por qué no sacar provecho de ella? Como Pere comentaba en uno de sus posts, medir la creatividad de tu organización es vital para tener una diagnosis de la situación, tanto lo que concierne a las personas como a la empresa en general. Es en este punto donde entran en juego los famosas KPI (Key Performance Indicator o Indicadores Clave de Rendimiento en español), esos indicadores que nadie sabe cuales son pero de los que todo el mundo habla porque KPI suena muy erudito. Y aquí viene la buena noticia, ¡puedes convertir tus objetivos/motivaciones en KPI! Cada organización es un mundo, por lo que los KPI que haya utilizado una empresa puede que no se adhieran a las necesidades de la tuya. De aquí la importancia de las motivaciones. Si tu motivación personal consiste en fijarte como objetivo completar 2 grandes proyectos a lo largo de los siguientes 6 meses, uno de tus KPI deberá ser ¿Cuántos grandes proyectos hemos realizado durante los últimos 6 meses? Si la respuesta es dos o más: felicidades, has conseguido tus objetivos; si es una o cero, algo a fallado, deberás analizar el qué, el por qué y aprender de ello. El ejemplo es superficial y sencillo, lo realmente importante es la dinámica que se esconde detrás de él.
Contra más KPI tengas, y más concisos sean, más detallado y real será el diagnóstico de tu organización.
Y tu, ¿sabes cuáles son los KPI de tu empresa? Y más importante aún, ¿esos KPI están alineaos con tus propios objetivos?]]>

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