Maneras eficientes de diseñar un programa de training corporativo competente para las empresas

Maneras eficientes de diseñar un programa de training corporativo competente para las empresas

El reaprendizaje es un tema sobre el que se ha escrito mucho. Podemos encontrar multitud de opiniones sobre cómo desarrollar nuevas estrategias, modelar el perfil profesional o avanzar en el mundo laboral mediante nuevas habilidades. Pero ¿qué sucede cuando está enfocado a la empresa en sí? En este caso, se le denomina «training corporativo» y es una disciplina compleja. En este artículo echamos un vistazo a sus características y planteamos en qué te puede ayudar diseñar un programa formativo para empresas que permita cumplir objetivos comunes.

Hacia un nuevo mundo laboral gracias al training corporativo

La conducta tradicional ha sido que los empleados reciban su formación antes de entrar a trabajar. Obviamente, esta se producía en un sitio externo, ya que no era parte de la empresa ni se concebía como de su responsabilidad. Actualmente, en cambio, el mundo laboral ha dado un giro hacia la búsqueda de habilidades y ha aprovechado la mejor oportunidad: sus trabajadores.

El training corporativo es la disciplina que busca desarrollar nuevas destrezas y potenciar las existentes en un negocio. Para ello, se crean grupos de trabajo que se estructuran según el perfil de cada persona y el objetivo del plan. El resultado es una plantilla nueva desde el punto de vista técnico y con nuevas facetas adaptadas a las necesidades de la empresa.

Frecuentemente, los talleres son el medio más explotado para impartirlo. Pero con el auge del teletrabajo, se ha comenzado a imponer el e-training, esto es, el aprendizaje por medio de teleconferencia. En este punto ha ganado bastante importancia la enseñanza de los recursos tecnológicos, en línea con la transición digital que afrontan muchas empresas.

Una nueva corriente basada en la implementación de reskill y upskill

Gracias a la formación en el mundo laboral, es posible renovar el perfil de un trabajador o cambiarlo drásticamente. Y es que, en ocasiones, un empleado puede orientarse hacia un puesto que verdaderamente sea de su gusto y en el que resulte más productivo. Pero claro, todo esto requiere análisis. Y mucho.

Actualmente, se identifican dos tipos de habilidades orientadas al training corporativo:

  • Reskill: En el sentido más estricto de la palabra, se trata de las nuevas destrezas que se adquieren.
  • Upskill: Son todas aquellas que se optimizan, ya sea para adaptarlas a las circunstancias o para mejorarlas.

Existe una clara diferencia entre ambos conceptos. Mientras que el primero busca dar un perfil profesional nuevo a la empresa (en comparación con el que tenía antes esa persona), el segundo trata de potenciar los medios de trabajo desde el punto de vista individual. Sin duda, han demostrado ser dos pilares en el ámbito de los RRHH enfocados a la formación.

Hacia la preparación de la empresa en el futuro

En todo negocio hay proyectos sobre la mesa que no llegan a calar entre la plantilla por diferentes motivos. Sin embargo, lo que siempre parece estar detrás es la falta de un respaldo a todos los niveles. Esto es fundamental, ya que se debe evitar que la empresa se convierta en un grupo de personas trabajando por sus intereses propios.

Pero ¿cómo orientar la implementación del reskill y upskill hacia los objetivos de la compañía?

Potenciar el compromiso del personal

Durante los años, se ha escrito bastante acerca de la necesidad de crear urgencia para adoptar cambios. Cierto es que se trata de una vía para que los trabajadores se unan al proyecto, pero ¿resulta del todo positivo? Esta práctica suele estar detrás del estrés, la ansiedad o la frustración. Por ello, recomendamos adoptar otra postura: crear necesidad.

Cuando creamos necesidad entre los empleados, estamos explicándoles por qué es importante hacer una renovación. Pero, si vamos más allá, también les estamos explicando por qué son ellos los actores esenciales. Cualquier proyecto que se pretenda implantar necesita el compromiso del personal. Al fin y al cabo, son los que «reman el barco» desde las bases.

Toda estrategia de upskilling y reskilling que se precie requiere la participación activa del personal. Pero ¿de todos? En realidad, nosotros nos decantamos por hacer una selección que permita identificar quienes realmente desean aprender. De esta manera, es posible rentabilizar el proyecto y orientarlo hacia lo que se quiere conseguir.

Esto puede sonar bastante amplio y difuso. Por ello, vamos a proponer una guía por pasos que aclare todo el recorrido:

  1. Seleccionar candidatos: Después de proponer el plan de aprendizaje, hay que buscar quiénes quieren participar.
  2. Establecer grupos de trabajo: Es necesario dividir a la selección según el tipo de formación y las afinidades profesionales.
  3. Hacer un planteamiento: Hay que mostrar lo que se pretende conseguir con la formación y aumentar su motivación.

Solo después de estos tres primeros pasos podremos iniciar la formación. Conviene detenernos en el tercero para aclarar un matiz. Con «aumentar su motivación» nos referimos a explicarles qué pueden hacer con las habilidades que adquieran. Un buen aliciente puede ser darles la posibilidad de escalar dentro del negocio o ejercer una nueva función.

Gracias al training enfocado a los empleados, es factible aumentar su compromiso. De este modo, entienden que son parte fundamental de la compañía y que, como tal, necesitan renovarse constantemente. Se trata de sustituir el talento humano existente con nuevo talento, pero que provenga de las mismas personas.

Definir una senda corporativa

El concepto de senda corporativa puede resultar extraño, pero es diferente del camino. Se trata de una guía que marca los pasos que debe seguir el negocio para avanzar en su sector. El punto en el que ambas realidades divergen es en la meta, que es inexistente en el caso que nos ocupa. Y es que en un mundo empresarial en constante evolución no hay objetivos estáticos.

Crear sendas es sinónimo de mostrarles a los trabajadores por qué están ahí. Es darles un motivo más que el económico y hacerles sentir parte de un proyecto que beneficia a todos los que participan. Se trata de convertir su trabajo en el motor para llegar a un objetivo que estará seguido por otro, y así infinitamente.

Plantear la preparación de la empresa en el futuro no es sencillo. Durante los años, hemos visto cómo muchos propósitos acababan en un cajón por la falta de un hilo conductor que los uniera a todos. Si quieres que tu plantilla apoye tus objetivos, necesitas que estos tengan las tres C:

  • Coherencia, para que se vean como posibles y positivos para el negocio;
  • Competencia, para que realmente ayuden a dar un cambio positivo por sí solos;
  • Coordinación, para que estén divididos en pequeños pasos interconectados.

A la hora de fijar una senda, el training es la clave que permite hacerla con sentido. De este modo, los empleados acceden a nuevos conocimientos para unirse a la nueva dirección que está tomando el negocio. En consecuencia, todo el panorama de RRHH se transforma y mejora su productividad. Una vez más, el reaprendizaje demuestra ser la llave para el éxito.

Mejorar la comunicación empresarial

¿Cómo te comunicas con el personal? En ocasiones, cometemos el error de optar por métodos muy poco personales y eficaces, como las circulares o el correo electrónico. Sin embargo, en este punto no nos centraremos en proporcionar alternativas, ya que no tendrían todo el potencial que nosotros queremos dar.

Cuando proponemos un cambio en la comunicación, nos referimos al flujo de información en sí. Es decir, a todo lo que tus empleados saben y desconocen. Por ejemplo, cuando se pone sobre la mesa un nuevo proyecto para el negocio. ¿Saben cuánto se está avanzando? ¿Tienen constancia del impulso global que ha supuesto su papel?

En ocasiones (por no decir casi siempre), la desmotivación surge por no ver mejoras sobre lo que se está haciendo. Por ello, el upskilling y el reskilling son claves. Se trata de poner toda la información (y la formación) a su servicio para que puedan guiar su propio camino y decidir qué rol ejercer en la transformación que has propuesto para la compañía.

Una mejora en la comunicación también se debería concebir en el sentido horizontal. Es decir, ya no solo hablamos de que, como líder, sepas hablar con tus empleados. Nos referimos a que ellos hablen entre sí, a que exista un flujo de información entre los departamentos que mejore la fluidez interna. Para esto, el training tiene mucho que enseñar:

  1. Comienza estableciendo grupos de trabajo (o aprendizaje) con similares propósitos, lo que da lugar a afinidades.
  2. Sobre estos vínculos, se crea un primer canal de comunicación que se va potenciando con el tiempo.
  3. El resultado es un grupo que tiene afinidades laborales y mejora su capacidad de comunicación.

De esta manera, los programas formativos ayudan a saltar los baches comunicativos que se producen generalmente entre departamentos físicamente lejanos. Por tanto, es una opción que deberías explorar para generar nuevas habilidades y transformar radicalmente el capital humano de tu negocio.

Como has podido ver, diseñar un programa formativo para empresas puede ser la mejor manera de forjar vínculos con y entre el personal. Lo que buscamos es unir lazos entre ellos y la propia empresa como proyecto en común. Sin duda, una propuesta de aprendizaje orientado a los recursos humanos que te permitirá dar el salto al futuro. ¡Apuesta por la formación!

Pregunta de reflexión: ¿cómo podrían beneficiarse tus trabajadores de un programa formativo?

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