Liderazgo internacional

Liderazgo internacional

reto de la inteligencia cultural en equipos internacionales. Como bien entenderás, es un tema que me interesa mucho pues mi situación personal conlleva diversidad: soy francesa, resido y trabajo en Cataluña desde hace más de diez años y mi hijo, que nació aquí, vive su día a día en tres idiomas. Cualquier “guiri” –con el debido respeto ;-)– que haya pasado más de tres meses en un país extranjero puede comentar las diferencias que existen entre su cultura y la de sus huéspedes. Te dirá que son más o menos puntuales, disciplinados, rígidos, sociables, etc. Pero lo que nadie había hecho hasta entonces –o eso creo– es mapear dichas diferencias, país por país, criterio por criterio, para hacerlas visibles, tangibles y entendibles. Te estoy hablando del gran trabajo que realizó Erin Meyer y plasmó en su libro “The Culture Map”.

Mapeando culturas

Descubrí a Erin el sábado pasado, durante la segunda edición de la “Cumbre Global de Liderazgo” (The Global Leadership Summit) que tuvo lugar en Terrassa. Pudimos disfrutar de su magnífica presentación – la verdad es que todos los ponentes fueron muy buenos – y su labor me impactó. Lo que hizo fue identificar ocho criterios fundamentales en procesos “laborales” y definir un eje para cada uno de estos criterios con sus dos extremos. Luego, ubicó a cada uno de los países del mundo en los ejes según la media que obtuvo después de años de investigación. Los ocho criterios y los extremos de sus ejes son los siguientes:
  • Comunicación: Directa y clara (contexto bajo) vs Sutil y llena de insinuaciones (contexto alto).
  • Evaluación: Feedback negativo directo vs Feedback negativo indirecto.
  • Persuasión: Lo primordial es el concepto vs Lo primordial es la aplicación.
  • Liderazgo: Igualitario vs Jerárquico.
  • Decisión: Consensual vs Piramidal (“de arriba hacia abajo”).
  • Confianza: Basada en tareas vs Basada en relaciones.
  • Desacuerdo: Confrontación vs Evitación.
  • Planificación: Linear vs Flexible.

¿Por qué es importante?

Hoy en día, muchos trabajadores forman parte de redes globales y están conectados con personas dispersas en todo el mundo. Mi marido por ejemplo: es francés como yo, trabaja aquí en España en una empresa alemana y suele colaborar a menudo con ingleses y suecos, además de franceses y alemanes claro. El entorno en el que está evolucionando es totalmente internacional. En este tipo de contexto, entender la manera en la que la cultura local impacta en la interacción global es fundamental para lograr liderar con eficacia. De hecho, la experta insiste en que lo importante no son las posiciones absolutas de los países, sino sus posiciones “relativas”, uno respecto al otro. Esta visión es la que permitirá que el líder descifre la manera en la que los equipos se perciben mutuamente y actúe en consecuencia.

Te voy a contar una de las historias que Erin usó para ilustrar esta idea:

Erin estuvo ayudando a una profesional francesa llamada Sabine en su proceso de expatriación a Chicago. A los 4 meses de la llegada de Sabine a Estados Unidos, Erin llamó a su nuevo jefe, John, para saber cómo iban las cosas. John le dijo que no muy bien, sencillamente. Que había tenido una entrevista con Sabine para comentarle unos temas en los que tenía que trabajar y que, hasta el día de hoy, no había visto ningún esfuerzo por su parte para mejorar. Después de esta llamada a John, Erin llamó a Sabine para recoger su primera impresión. Ella le dijo que estaba encantada. Que por fin había encontrado una organización en la que se aprovechaba y reconocía su potencial. Que había tenido una primera entrevista con su jefe y que había sido la mejor en toda su carrera profesional.

¿Qué pasó aquí?

Pues que las dos culturas, francesa y americana, responden a patrones opuestos cuando se trata de transmitir comentarios negativos. Los franceses son muy directos y no duden en expresar sus críticas de manera tajante. Los americanos en cambio, miden sus palabras y tratan de compensar sus observaciones negativas con inputs positivos. Por culpa de este desfase, John no llegó a transmitir lo esencial de su mensaje a Sabine. La francesa se quedó con lo positivo y no entendió la importancia de lo que John le decía a medias palabras al final de la entrevista.

Conclusión

Para liderar de manera eficiente, y más aún para liderar la innovación, los ejecutivos deben ser capaces de favorecer e impulsar el diálogo, la colaboración, el aprendizaje compartido y la empatía. En equipos internacionales, esto pasa por identificar las diferencias culturales que existen entre la gente y saber transformarlas en ventaja. Y es que, tal como dice Erin:
“Gestionada con cuidado, la diversidad puede convertirse en el mayor activo de tu equipo.”
Pregunta de auto-relexión: ¿Tienes en cuenta las diferencias culturales de tu equipo a la hora de comunicar?]]>

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