Lección aprendida: Soy un innovador senior

Lección aprendida: Soy un innovador senior

¡No sirve de nada tener un community manager haciendo su trabajo si no entienden lo que les aportará! Pasan los días y ven que su competencia camina mucho más rápido y la empresa movida por el sentido de la immediatez, se da cuenta que el mercado ha cambiado y que ahora su cliente opina por muchos canales y a velocidad de la luz, ve que debe hacer alguna cosa para entrar en esta nueva “ola.” Es en este momento cuando y sin pensarlo 2 veces decide apostar por cambiar toda su estructura de base experiementada por otra más joven, que aporte un perfil actual y que sea más barata. Pero no sabe que está cayendo en un error, por qué no se piensa que en la empresa ya hay gente formada y con experiencia, con un background adquirido y que seguro que desde el momento de su incroporación ha estado innovando desde su lugar de trabajo y que se ha preocupado de mirar hacia afuera. No se piensa en dar alas a estos profesionales que les gusta lo que hacen, que han crecido haciendo de forma eficiente su trabajo, para que descubran y solucionar nuevos problemas. Estos profesionales senior son responsables de sus actos y no les asusta el cambio, ya que han aportado, aportan y aportarán innovación en sus respectivos puestos de trabajo. Es aquí donde la gran empresa debe anclarse, en la innovación. Para ello la empresa debe ofrecer espacios y herramientas acordes a las necesidades de hoy en día y ayudar a sus integrantes/colaboradores a que se crean innovadores, que aportando su sistemática, experiencia y/o empuje para ayudar a otros se convierten en la parte sustancial de la empresa. Sed conscientes que sin este recurso tan valioso todas las empresas serían iguales, formales y monótonas; para sobresalir en el mundo empresarial hay que potenciar el capital humano, aprovechar sus diferencias y coadyuvar sinergias. La innovación personal es una realidad que no se escapa a nadie, todos hemos reflexionado sobre nuestros objetivos personales y sobre los cambios necesarios para alcanzarlos, pero en demasiadas ocasiones nos centramos en la reflexión de los riesgos y obstáculos que se interponen en nuestro camino temiendo al fracaso. Aquellos que sabéis que lo hacéis bien que creáis valor con lo que hacéis no os rindáis. Hay que ser capaz de tener perspectiva en lo que hagáis, ver las múltiples soluciones de un mismo problema viendo que pasa a vuestro alrededor y apostar por tu valor especial para crear nuevas realidades y desarrollaros y ser más eficientes, de esta manera conseguiréis redescubrir una versión mejorada de vosotros mismos. Pregunta de auto-reflexión: ¿qué tipo de innovador soy yo?]]>

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