Factor "mobile" ¿cambio cultural?

Factor "mobile" ¿cambio cultural?

Hoy os voy a contar una historia real que llegó a mis manos hace algunas semanas. Después de leerla pensé en qué pasaría si alguien me hubiera contado la misma historia hace 15 años. Probablemente no le hubiese creído y, además, le consideraría una persona un tanto soñadora. Pero me alegra haber llegado hasta aquí y en absoluto creo que hayamos tomado una mala dirección. Ahora entenderás a lo que me refiero… La historia de un restaurante en Nueva York Los propietarios de un conocido restaurante de Nueva York se dieron cuenta de que durante los últimos meses sus clientes esperaban más de lo habitual por una mesa. Para intentar resolver el problema contrataron a más personal y simplificaron su carta. Pero al ver que sus medidas no surgían efecto, decidieron analizar las cintas de seguridad que llevaban conservando desde hacía bastantes años con el fin de descubrir qué pasaba durante los servicios. Enseguida detectaron el problema: el teléfono móvil. Cuanto más antiguas eran las cintas, menos presencia tenía el dispositivo. Y en las grabaciones de 2004 no aparecía en las mesas, entre los comensales. Las estadísticas confirmaron sus hipótesis. En 2004 los clientes tardaban una media de 8 minutos en decidir qué iban a comer, pero en 2014 vieron que antes de abrir la carta, la gente consultaban las opiniones de los demás clientes en redes sociales, hacían check-in y buscaban la WiFi del local. Todo eso llevaba a incrementar de forma escandalosa esta media hasta los 21 minutos. Los propietarios del restaurante también se dieron cuenta de que las fotos habían tomado más protagonismo incluso que la propia comida. Y es que en cuanto el camarero dejaba un plato en la mesa, llegaba el momento de desenfundar el arma y hacer brillar los flashes. En 2004 solamente 2 clientes pidieron que se les recalentase la comida, mientras que en 2014 la cifra subió hasta 9. Entonces ¿lo hacemos bien? Es indiscutible que el mundo del márketing de captación se ha transformado enormemente en los últimos años. Gracias al esplendor de las redes sociales muchas empresas y organizaciones consiguen hacer difusión de ellas mismas y al mismo tiempo atraer tráfico despertando el interés de las personas en base a sus necesidades.  Y también es indiscutible que son las redes sociales (y sobretodo desde que podemos acceder a ellas a través del móvil) las que nos permiten estar informados en todo momento de los acontecimientos a nivel mundial, obtener información de cualquier producto, marca o comercio antes de gastarnos ni un solo euro en él, seguir a personalidades del mundo cultural, artístico, publicitario, etc. Pero no debemos perder de vista que también son las redes sociales las que toman nuestros datos personales para dárselos a esas marcas o comercios con fines económicos, las que nos brindan la posibilidad de ‘hacernos amigos’ de gente totalmente desconocida, las que nos roban tiempo para socializar y las que pueden llegar a criminalizar personas o acontecimientos con informaciones ‘poco reales’, pues nos convierten a todos en periodistas y críticos gastronómicos. Si hace 15 años alguien me hubiese contado una historia así, le hubiese tomado por un soñador…. ]]>

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