Las intenciones no bastan

Las intenciones no bastan

Pero una intención no se convierte en un objetivo hasta que no se concreta por escrito. Brian Tracy lo resume muy bien en esta frase ‘todos los triunfadores están intensamente orientados a una meta. Saben lo que quieren y se concentran resueltamente en alcanzarlo un día tras otro. Nuestra habilidad para fijarnos metas es la llave maestra para alcanzar el éxito’. En la medida en que fijemos bien nuestros objetivos, estaremos más cerca de conseguirlos. Para ello debemos ser capaces de formularlos de forma específica. Los objetivos deben contener acciones en si mismos y no ser definidos de forma ambigua, tampoco es recomendable que un objetivo abarque un gran número de acciones en sí mismo, lo ideal es que cada objetivo conlleve una acción determinada.

Henry Ford decía ‘cualquier meta, no importa lo grande que sea, puede lograrse si las dividimos en trozos suficientemente pequeños’
Por ello los objetivos deben ser conseguibles: si bien es bueno que nos planteemos metas grandes y ambiciosas, ya que provee una motivación especial a los objetivos, estos deben ser trazados en forma realista.
Esperar resultados desproporcionadamente elevados a comparación con los recursos invertidos no nos ayudará en nada.
Por ello los objetivos deben estar acotados en el tiempo, de hecho se dice que un objetivo es un ‘deseo con fecha de cumplimiento’ la presión de tiempo contribuye a la autodisciplina y a la autoexigencia.
Los objetivos deben poder medirse, esto nos permite saber a tiempo si estamos yendo por el camino correcto o no, además el hecho de que un objetivo sea medible hará que nos sintamos motivados al ver los logros producidos.
Esto implica un trabajo concienzudo en la medición de los indicadores de éxito que nos hayamos marcado, cosa que no siempre se consigue, entre otras cosas, porque esos indicadores no siempre existen. Una de las mejores maneras que conozco para que podamos garantizar que todo el mundo sepa en qué consiste nuestro ‘viaje’ es la creación de un manual de proyecto.
Se trata de un documento donde se explica el contexto que motiva el proyecto, que va de lo general a lo específico y responde a cada una de las preguntas clave que lo sustentan.
Para contextualizar a nivel general el por qué hacemos este ‘viaje’. Sucede a veces que cuando intentamos llevar a cabo un proyecto de innovación, que aparentemente sólo afecta a un área de la empresa, nos damos cuenta que en realidad afecta a toda la compañía y se hace necesaria una guía corporativa que de respuesta a muchas de las preguntas que surgen en el proceso. Si también lo comunicamos a todo el equipo, de modo que en lugar de quedar en divagaciones, todo el mundo sepa qué es lo que vamos a hacer, no sólo comprobaremos que mucha más gente se alinea con la nueva estrategia, sino que será mucho más sencillo hacer el seguimiento de resultados y asignar las responsabilidades necesarias para que los objetivos se cumplan. ¿Tienes un proyecto de innovación creativa y no sabes por dónde empezar? Sigue estos pasos y cuéntanos cómo te funcionan 🙂  ]]>

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Ros Caso
19/01/2016 at 18:57
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Cuidado con fijar demasiado el rumbo de tu destino, porque a lo mejor pasas de largo los pequeños caminos que surgen a tu lado.


    Pere Rosales
    21/01/2016 at 00:03
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    Así es, lo importante es el equilibrio entre tener las cosas claras y no obcecarse con quererlo todo bien marcado, la ambigüedad y a incertidumbre son compañeras de viaje imprescindibles e inevitables 🙂

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