Ingredientes imprescindibles para una buena cultura corporativa

Ingredientes imprescindibles para una buena cultura corporativa

James L. Heskett, las diferencias de rendimiento entre varios competidores se pueden justificar en un 20-30% por la presencia o no de una buena cultura corporativa. Pero, ¿de qué se compone una cultura organizacional? ¿Cuáles son los factores más importantes a tener en cuenta? John Coleman, co-autor del libro “Pasión & Propósito”, identificó seis elementos fundamentales a la hora de definir y construir una cultura única.

Visión:

Una gran cultura empieza por una visión, un propósito. El famoso “Why?” del Golden Circle de Simon Sinek. La visión o propósito es el principal elemento inspirador de la cultura, tanto a nivel interno como externo (con partners y clientes). Es lo que permite que se cree una verdadera conexión entre las diferentes partes. Una buena visión – y por “buena” me refiero a su capacidad para ser aceptada e integrada por los colaboradores (no es un juicio de valor) – debe ser auténtica, directa, convincente y muy visible.

Valores:

De esta visión se derivan los valores que mueven la compañía y orientan las decisiones que toman los trabajadores. Los valores son el núcleo de la cultura y quedan rápidamente expuestos ya que se reflejan en la mentalidad y los comportamientos de todos los miembros de la compañía. Implican la forma en la que los colaboradores se comprometen a tratar a sus colegas y clientes, a comportarse tanto a nivel personal como profesional.

Buenas prácticas:

El famoso “hagan lo que yo digo, no lo que yo hago” nunca ha funcionado ni funcionará.
En mi opinión, no hay nada más contra-productivo que la falta de coherencia e integridad.
Los valores de la organización se deben plasmar en acciones y prácticas concretas. Una empresa que profesa que “las personas son lo más importante” por ejemplo, debería estar dispuesta a invertir en sus empleados de manera tangible. Tal como dijeron Stephen Covey y Charles T. Wilson en este orden:
“Tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras.”
“Nuestra conducta es la única prueba de sinceridad de nuestro corazón.”

Personas:

Ninguna compañía puede construir una cultura corporativa coherente sin contar con colaboradores que compartan sus valores, o estén dispuestos a hacerlo. Tener al equipo más preparado y talentoso no es suficiente. Si sus miembros no perciben la vida de la misma forma que la dirección de la organización, la cosa no funcionará. Los trabajadores deben ser verdaderos embajadores de la cultura empresarial. De hecho, los estudios demuestran que los candidatos que aplican a un puesto y encajan a nivel cultural están dispuestos a aceptar sueldos un 7% inferiores. De la misma manera, los departamentos que están alineados a nivel cultural tienen un 30% menos de rotación de personal.

Historia:

Todas las organizaciones tienen historia propia. De dónde vienen, cuál ha sido su recogido, por qué han hecho algo y no lo otro, etc. La capacidad de sacar los elementos más inspiradores de esta historia y plasmarlos en una narración cautivadora es fundamental a la hora de construir la cultura de una compañía. En este sentido, el ejemplo que daba en el artículo “La fuerza del Storytelling” es interesante…

Espacio:

Se trata de que los espacios de trabajo estén en adecuación con todo lo demás. Simplificando mucho, si lo que se busca es colaboración, lo espacios deberían estar abiertos. Si la creatividad y la innovación son pilares culturales, los espacios deberían “iluminar”, no agobiar.

Cuestión de coherencia

Aquí acaba la lista. Quiero destacar otra vez que, hasta entonces, no había entrado en valoraciones. No he dicho qué tipo de propósitos o valores me parecen más acertados. He querido focalizarme en los elementos que componen una cultura y deben ser coherentes entre sí para que dicha cultura sea sólida. En una de las empresas donde tuve la “suerte” de trabajar, la cultura en mi opinión era nefasta pero totalmente coherente. Los valores, actos, jefes, hasta los espacios, eran la viva representación de la cultura corporativa. Para que me entiendas, las mesas estaban organizadas en filas (tipo aula del siglo pasado) y el despacho del jefe estaba situado en el fondo de la sala para que pudiera tener las pantallas de los trabajadores controladas… Horroroso, pero congruente. La que no encajaba era yo, claramente 😉

¿Todas las culturas son buenas?

No creo que exista una única buena cultura, pero no todas son buenas. Definitivamente no. Algunas culturas son claramente más eficientes que otras. Las culturas tradicionalistas que fomentan el micromanagement y la burocracia no son eficientes. Peor, son peligrosas.]]>

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*