Incivilidad laboral vs cultura del respeto

Incivilidad laboral vs cultura del respeto

Tony Schwartz y Christine Porath en colaboración con la HBR –, han demostrado que la incivilidad – además de ser, en mi opinión, una plaga social – es un flagelo empresarial. La falta de respeto o educación en el entorno laboral es responsable de muchos problemas como pueden ser un elevado índice de rotación de personal, un bajo rendimiento o el ausentismo creativo.

El precio de la incivilidad

Muchos ejecutivos admitirán que la incivilidad “está mal” pero pocos saben o reconocen que tiene un coste tangible. Los resultados del estudio son, sin embargo, inequívocos:
  • El 48% de las empleados interrogados (todos víctimas de la incivilidad en el entorno laboral) redujo sus esfuerzos intencionadamente.
  • El 47% redujo el tiempo que dedicaba al trabajo intencionadamente.
  • El 38% redujo la calidad de su trabajo intencionadamente.
  • El 80% desperdició horas de su tiempo preocupándose por el/los incidente(s).
  • El 63% desperdició horas de su tiempo intentando evitar al agresor.
  • El 66% dijo que su rendimiento había bajado.
  • El 78% dijo que su compromiso ya no era el mismo.
  • El 12% dejó su trabajo por culpa de comportamientos irrespetuosos.
  • El 25% admitió haber tomado su frustración con sus clientes.
Resumiendo, la falta de respeto reduce la participación y el compromiso de los trabajadores, disminuye la concentración y la productividad, afecta a los clientes y, al fin y al cabo, deteriora la imagen de la compañía.

¿Por qué tanta hostilidad?

Sabiendo todo esto, ¿cómo se explica que, todavía en 2016, más de la mitad de los empleados declare que sus líderes no les tratan con respeto? Christine Porath realizó otro estudio paralelo para responder a esta pregunta. Interrogó a 125 ejecutivos y más del 60% respondió que no tenía tiempo… ¿No tienen tiempo para ser amables? Por favor… El 25% dijo que no tenía referencia y que se limitaba a adoptar la misma actitud que sus jefes. ¿Necesitamos un modelo para saber cómo ser educados y respetuosos? Con 5 años vale, pero como adultos…??? La conclusión de Christine es que estos comportamientos hostiles son en realidad el resultado de una falta de consciencia de sí mismo. “Sólo” el 4% de los encuestados declaró que trataban mal a sus colaboradores porque les parecía divertido y que lo podían hacer sin ser molestados. Los masoquistas no son la mayoría pues – menos mal… –. Los inconscientes son la mayoría: sencillamente no se dan cuenta de la forma en la que su actitud perjudica a los demás.

¿Cuál es la solución?

Para empezar, los líderes deberían entender que, tal como lo explicaba en otro artículo, no todos entendemos el respeto de la misma manera. Es una cuestión de percepción y las normas pueden variar en función de la generación a la que pertenece el trabajador, su cultura, sexo, incluso su profesión. Un buen ejemplo sería el de Douglas Conant, antiguo director general de Campbell’ Soup. Cuando Doug tomó las riendas de la compañía en 2001, tuvo que enfrentarse a una situación muy, pero que muy complicada. La empresa había perdido la mitad de su valor, las ventas estaban cayendo en picado y mucha gente había sido despedida. El ambiente era tan tóxico que el propio Doug describió el compromiso de los trabajadores como “el peor nunca visto en una compañía del Fortune 500”. Para dar la vuelta a esta dinámica tan negativa, el director empezó a mandar correos personalizados a sus colaboradores. Durante todo su mandato, escribió más de 30.000 mensajes a sus 20.000 empleados y aprovechó todas las oportunidades que se presentaban para establecer un contacto directo con la gente y agradecerle sus esfuerzos.

La cultura del respeto

No nos cansaremos de repetirlo: la cultura es la base del éxito de cualquier organización. Y sin respeto, no puede haber ni creatividad, ni innovación. Estoy convencida de que promover la consideración y cortesía dentro de las empresas es esencial a la hora de asentar los fundamentos de una buena cultura corporativa. Los líderes deberían empezar por ellos mismos de hecho. Ser unos modelos ejemplares, contratar a gente que tenga una actitud similar, fomentar, reforzar y recompensar los buenos comportamientos y denunciar los groseros. Pregunta de auto-reflexión: ¿vuestra cultura corporativa promueve el respeto? Si no es el caso, ¿qué tipo de impacto crees que tiene en vuestros resultados? Aquí tienes la presentación que Christine Porath hizo en la Universidad de Georgetown. Lo deja bastante claro… 😉 ]]>

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