¿Hay que cambiar la educación?

¿Hay que cambiar la educación?

Carles Capdevila en su conferencia “Niños creativos, padres creativos”. La conferencia estaba englobada dentro del marco Creativation Talks, herramientas para la nueva educación. Y es que empieza a clamar al cielo la necesidad del cambio. No es una cuestión de profesores y colegios. Es una cuestión de sociedad, familia y empresas también. Porque estamos ayudando a nuestros hijos a vivir en sociedad, crecer con ella, elaborar su propio futuro y que estén preparados para valerse por si mismos, personal y profesionalmente. Ponía el ejemplo de un niño que quería aprender ukelele en un pueblecito hace 40 años. Como mucho, el padre iba a una tienda de una gran ciudad a ver qué era un ukelele y si podía apuntar a alguna clase a su hijo. Hoy en día, un niño que quiere aprender ukelele sólo tiene que entrar en Google y escribir “uke”, porque el resto te lo propondrá el mismo Google. Y allí encontrará qué és, cómo se usa, qué forma tiene, fotos, vídeos, cursos para aprender, dónde comprarlos más baratos e incluso qué asociación es la que tiene más cerca para poder entrar en el maravilloso mundo del ukelele.

Hace 40 años, miles de vocaciones acababan en menos de diez segundos. Carles Capdevila.
Y es que la curiosidad acababa en el momento en que el conocimiento no estaba al alcance de su mano. Afortunadamente, la tecnología nos permite tener esa fuente de conocimiento. Guste o no, es una realidad. Y ese conocimiento ayuda a despertar la curiosidad por aprender. “El coche te lleva allí dónde quieres. La tecnología también.”
La razón nos llevará del punto A al B. La imaginación nos puede llevar a cualquier lugar. Albert Einstein
Big Data, seguridad informática, datos abiertos, transparencia de datos en administraciones públicas, robots, y muchísimos otros conceptos, son los que conllevan suspicacias sobre la tecnología. Sobre la herramienta. No sobre el fin.

¿Qué hay que hacer para cambiar la educación?

Seguramente muchas cosas, pero la primera creo que es pensar en los alumnos y no en las estructuras. Tal y como nos repite Boris Mir, no hay que pensar en superar los exámenes, sino en que los niños aprendan. ¿Qué pasaría si no existiera la selectividad? ¿Y si no preparamos a los niños para superar unas notas sino que los motivamos para querer aprender mediante la curiosidad y el entusiasmo?
Imaginar Picaso o cualquier gran artista dibujando sin salirse de la raya. Carlos Capdevila.
Una sentencia cargada de significado. Personas que han impactado en la sociedad, rompiendo lo establecido. Aquello que se supone que está bien y es correcto. Y es que tal y como decía Oriol Ripoll para los juegos, “No hay 1 única respuesta. Hay que encontrar la que nos sirve. El mundo necesita exploradores, no descubridores. Aprender ortografía se puede hacer desde las reglas, pero también desde el juego, desde los retos a explorar”. Me entusiasma pensar en las corrientes de pensamiento y en las actuaciones que están llevando a cabo ya muchas escuelas para funcionar de otro modo. Queda mucho por hacer y todos tenemos que poner nuestro grano de arena. Padres, maestros, escuelas y empresas. Dejarme que acabe con esta fábula que explicaba Carles Capdevila: “Había una vez un abuelo y un nieto. El abuelo, señalándole la luna con su dedo índice, le dijo a su nieto: podemos llegar hasta allí. Hay dos tipos de niños, los que piensan que podemos llegar hasta la luna y los que piensan que podemos llegar hasta la punta del dedo.” Yo me pregunto, ¿qué tipo de niño eres tu? ¿Ves la tecnología como un medio o como un fin? ¿Crees que hay que mejorar la educación o cambiarla? ¿Por dónde quieres empezar?]]>

2 Comments


GEMA
11/09/2016 at 22:23
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Hola Dani, leyendo tu artículo te confieso que estoy completamente de acuerdo en la “necesidad de cambio” del sistema educativo, y en el hecho de que no es una cuestión única de profesores y colegios, que también están directamente implicados… Es una cuestión de sociedad, familia y empresas, como tu bien dices… Pero… ¿Cómo innovar y presentar en las aulas espacios de aprendizaje creativo, ricos en sí mismos, que se basen en el aprendizaje por descubrimiento cuando tenemos un sistema que sigue apostando por el aprendizaje basado en la memoria? Hoy en día, el tema de las competencias, las habilidades, las destrezas., etc., en muchos casos, se queda incluido en las programaciones, en papeles que se archivan y se entregan a la inspección del centro.
Tenemos mucho por hacer si, pero… necesitamos un cambio en el pensamiento de la sociedad, en la mentalidad de padres y madres que valoren más las habilidades y las estrategias de aprendizaje que sus hijos pueden desarrollar en proyectos de investigación en el aula, de forma multidisciplinar, que en el modelo tradicional de “estudio-memorizo-me examino de conocimientos-olvido”. Muchas familias valoran las notas, los controles, los exámenes como formatos únicos de medida del aprendizaje de sus hijos. Los hábitos de estudio, de investigación, de rutinas de trabajo diario, de trabajo cooperativo, de equipo, de puestas en común etc., son vistos, en muchos casos, como medios para que sus hijos adquieran lo que tienen que memorizar y “vomitar” en un examen, no como la clave del éxito de su formación tanto personal, como académica.
Y… para terminar dando respuesta a tus preguntas finales, me gustaría compartir una reflexión: los NIÑOS, los verdaderos niños nunca pensarían que la pregunta de su abuelo está referida a llegar hasta la punta del dedo, todos piensan que se refiere a la luna. El problema es que cuando dejamos de ser niños, vemos la posibilidad de llegar a la punta del dedo, únicamente si dejamos que nos quiten la niñez. ¿Por dónde empieza el cambio? Yo empezaría por no quitar nunca la niñez…


    Dani Pàmies
    19/09/2016 at 10:35
    Reply

    Hola Gema,
    Que decirte… estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas. Creo que el reto está sobre la mesa. La buena noticia es que empiezan a existir bases de las que partir y ya hay quienes lo cogen y empiezan a actuar, con las dificultades y confrontaciones que ello conlleva. Estamos muy lejos porque tal y como dices es una cuestión mucho más amplia a simplemente padres-profesores, pero estoy seguro que con muchos “agentes de cambio” alineados, podemos conseguirlo.
    Creo que nos queda aplicar lo que dijo Buckminster Fuller: “nunca intentes cambiar las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, debes construir un nuevo modelo que haga el actual modelo obsoleto”.
    Muchas gracias por tu comentario!

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