ERP. Tecnología al servicio del negocio

ERP. Tecnología al servicio del negocio

ERP (Enterprise Resource Planning) son sistemas de planificación de recursos empresariales. Como tales, permiten gestionar la información y hacer reporting desde cualquiera de las áreas de un negocio: compras, producción, calidad, ventas, logística, contabilidad, nóminas, gestión de proyectos… incluso algunos ya como CRM. Existen en el mercado multitud de ERPs. SAP, Oracle ERP , Microsoft Dynamics, etc. Cualquiera de estos sistemas son horizontales. Con ello, quiero decir que realizan una serie de procesos que son transversales y muy similares (incluso iguales) en muchos sectores e industrias de diferentes países. Por ejemplo, procesos de facturación o contabilidad. A partir de estos sistemas horizontales, suelen desarrollarse otros sistemas verticales enfocados y especializados en sectores o industrias concretas. Estos sistemas parten de los procesos del ERP para ajustarse a diferentes negocios. Hasta aquí, todo parece perfecto. La idea es buena y aprovechar las economías de escala siempre tiene beneficios. Pero puede convertirse en un arma de doble filo.

La importancia de adaptarse al mercado

Cuando realizas un sistema de gestión para una empresa y no te planteas aprovechar nada del mercado, empiezas el análisis por las necesidades de negocio de la propia empresa y cómo darles solución para que se adapte al mercado de forma ágil. La solución puede ser técnica o no. Este punto de vista no puede perderse en la implantación de un ERP. Me he encontrado empresas en las que el ERP proporciona soluciones muy eficaces a aspectos productivos y de procesos, haciendo que el coste de las operaciones sea mucho menor. Pero esos mismos sistemas no ayudan a adaptarse al mercado.
«Cualquier ERP de cualquier empresa debe poder permitir la adaptación al mercado de forma ágil y creativa, facilitando la creación de nuevos procesos sobre la misma base tecnológica, y siendo un facilitador para incrementar el volumen de negocio.»
De aquí la importancia de realizar una buena recogida de necesidades, entender el valor aportado por la empresa y realizar un buen análisis funcional.
«El análisis funcional de un ERP no sólo debe dar solución a aspectos de los proceso concretos de la empresa (orientándose a las tareas), debe dar solución a las necesidades inmediatas del mercado (orientándose al negocio), diseñando un servicio adecuado.»
La adaptación de estos sistemas dando soluciones tácticas y no orientadas a negocio hace que las implantaciones puedan quedarse con aspectos obsoletos si el mercado se mueve de forma rápida. O, lo que es peor aún, hacen que las empresas queden obsoletas si están fuertemente vinculadas a procesos rígidos. No consiste en “hacer que el erp funcione según el negocio”, hay que hacer que el negocio funcione facilitado por el ERP. La tecnología al servicio del negocio. Si no conseguimos eliminar las barreras de uso y de adopción, la implantación del ERP puede ser un fracaso o que la empresa fracase en el mercado.]]>

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