En qué me diferencio de mi competencia

En qué me diferencio de mi competencia

Qué ofrecemos Como bien dice el título, el producto que estamos ofreciendo es mejor que el de nuestros competidores, hoy en día en un mundo globalizado, podemos comparar y probar productos de todos los rincones de la tierra. La diferenciación del producto es fundamental porque será lo que nos distinga de la competencia y donde podemos demostrar nuestra imagen por el producto. Por otro lado está la calidad del producto desde el punto de vista de material y durabilidad, desde el departamento de calidad se consigue ver la resistencia del producto al paso del tiempo, normalmente cuando compramos algún producto de uso vemos mucho si esta a la moda, pero hoy en día las empresas suelen tender a modelos de negocio que marquen la moda. Cómo lo ofrecemos En este punto nos enfocaremos en el servicio de lo que estamos ofreciendo. Cuando el usuario conoce nuestro producto que es lo que le decanta para usar el nuestro o el de la competencia.

  • Notoriedad: el cliente tiene nuestro producto en mente cuando lo necesita.
  • Necesidad:  estamos en sintonía con las necesidades del cliente.
  • Canal de distribución: es fácil encontrar nuestro producto.
  • Feedback: Sabemos lo que quiere el cliente sobre un producto de ciertas características.
Nuestro Propósito Personalmente este es el punto mas destacado de este post. Si nuestra finalidad es ganar dinero, a lo mejor sólo con tener un superproducto nos vale. Si nuestra finalidad es la satisfacción de nuestros clientes teniendo un buen producto con un muy buen servicio ya nos valdría. Pero en este punto me enfoco más a hacer la pregunta de ¿estamos creando valor?. Muchas empresas sin saberlo lo están creando, pero otras seguro que están haciéndose la pregunta de ¿cómo me tengo que reinventar? O ¿cuál es el propósito de la empresa?. El concepto de la innovación creativa, es definir el propósito de la unidad empresarial, no sólo en un desarrollo de producto o servicio, sino en  qué aporto a la sociedad mediante el trabajo que estoy realizando. Lógicamente hay que tener unos beneficios económicos con el trabajo, pero con nuestro propósito podemos tener unos beneficios económicos y aportar un valor a la sociedad para que esta sea mejor.]]>

4 Comments


Sara Torrent
11/03/2014 at 16:07
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Me identifico con esta filosofía de crear un producto único y de calidad. Vengo de otro background, y lo primero que me viene a la cabeza ahora mismo es el tomate que me comí ayer al mediodía. Sí, voy a hablar de tomates, ¿pero no os ha pasado últimamente que te comes un tomate y no sabe a nada? Francamente, preferiría un supermercado que no vendiera tomates todo el año pero que cuando sea la época adecuada, los que venda sean tan sabrosos como antes. Tal vez es un símil un poco absurdo pero éste sería el supermercado donde iría a comprar siempre…
Me llama la atención ver que una empresa no se preocupa directamente por el beneficio económico que va a obtener sino por la relación y la satisfacción del cliente, pero de ahí me surge una duda: si queremos ofrecer un servicio o un producto a medida del cliente, que sea exclusivo para él para satisfacer sus necesidades concretas, esto va a costar mucho más tiempo y dinero que si fabricamos muchos productos idénticos y los vendemos en grandes cantidades. ¿Cómo lo hacemos?


Jae-Un Do
12/03/2014 at 08:41
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Hola, Sara. Muchas gracias por hacer un comentario de valor.
Todas las empresas, en principio, quieren crear valor. Por eso me enfoco en estas tres columnas, porque según donde este enfocado vera la satisfacción del consumidor. El caso del Tomate es una sensación que comparto contigo y de mucha gente con la que he hablado.


Nacho Casares
12/03/2014 at 10:13
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Hola, Jae-Un Do.
Leyendo tu artículo me he reafirmo en lo que vengo constatando en múltiples foros por los que, por motivos profesionales o por mera curiosidad, acabo navegando. Parece que hay una corriente edulcorada y pastelera que consiste en decir que hay que hacer cosas positivas, bonitas, que «aporten valor», que generen «engagement», etc. Esto es como decir nada, si me permites la rudeza. Me explico. La realidad de los mercados es la de un abanico de posibilidades y combinaciones de parámetros bien conocidos por todos: precio, imagen de marca, oportunidad,… Hay productos/servicios que triunfan siendo peores que la competencia (¿es mejor Whatsapp que Line? ¿Es mejor Mercedes que Lexus? ¿Es mejor el pan blanco marca Bimbo o el de marca blanca de Mercadona?). Creo que a menudo nos enfrascamos en reproducir una y otra vez frases hechas, lugares comunes, refranes de comodín, para no encarar la realidad que más condiciona cualquier producto o servicio: la oportunidad. Estadisticamente productos como Facebook o el descubrimiento de la secuenciación del ADN son las excepciones. Entre medias de los extremos hay un abanico tonal casi infinito. Hay gente mediocre, que se siente confortable con ropa mediocre, programas de TV mediocres y con vacaciones mediocres. Son un mercado enorme. ¿Cuántos compran en Zara y cuantos en Gilt.com? ¿Queremos realmente que con nuestros productos cambiemos la faz del «mundo mediocre» o queremos que nuestras empresas prosperen? Pues a ratos lo uno y casi siempre lo otro. Se hará lo que se pueda, entre la gloria y el barro.
Y tomates habrá en invierno mientras haya gente dispuesta a comprarlos, no le demos más vueltas.


Jae-Un Do
12/03/2014 at 11:11
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Hola, Nacho y agradezco tu contribución en el post.
Me reafirmo en en las tres columnas que se basa mi post, según lo que busque las empresas se enfocaran en una de estas columnas y trazaran su estrategia, y uno de los resultados o consecuencia que producen al mercado es lo que tu bien expresas. Pero si definimos nuestra estrategia en el propósito (la ultima columna), a lo mejor no son resultados puramente empresariales, sino una contribución a mejorar hábitos, etc…, esto me hace pensar en mi primer post sobre Cronos vs Kairos, que trata sobre el tiempo.


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