El 'no quiero' con sentido y sensibilidad

El 'no quiero' con sentido y sensibilidad

No quiero’. Lo aprendemos de niños. Supongo que por eso a un japonés se le ocurrió una terapia anti estrés para ejecutivos y trabajadores estresados: lanzar y estrellar platos, como podéis ver en el video. La verdad es  una buena forma de pataleta!. Fuera bromas, me gustaría defender un ‘No quiero’ con sentido y sensibilidad, porque bien usado puede ser es una herramienta no solo anti estrés, sino de cambio. Hoy en día muchas empresas no están contentas con sus resultados, y no saben cómo mejorar. Muchas viven tan enfocadas a resolver los problemas de su día a día que se olvidan del medio y largo plazo. A nivel personal, también muchas personas están descontentas o frustradas con su situación: no les gusta cómo se trabaja en su organización o peor aún no les gusta su trabajo. Es el momento del: no quiero. El primer paso para corregir o cambiar algo es ser consciente de que algo no funciona. Aprovecha que estos días de fiesta y date el permiso de decir que es lo que NO QUIERES. Es un ‘No quiero’ con sentido, buscando y soñando lo que sí quieres. ¿Cómo? Haz una lista de lo que tienes a tu alrededor que no te gusta y a continuación aspira:

  • No quiero tener más clientes descontentos.
    • Quiero escuchar mejor y entender los problemas de mis clientes para resolverlos rápidamente
    • Quiero conocer mejor a mis clientes, para ajustar mejor el producto a sus necesidades 
    • Quiero invertir sólo en las funcionalidades/servicios que mis clientes valoran y no quiero invertir en aquello que lo confunde.
  • No quiero personas en mi equipo desmotivadas
    • Quiero personas proactivas, que cuando ven que algo no funciona, se paran y buscan soluciones quiero personas que sepan encontrar oportunidades para trabajar mejor.
    • Quiero personas con los mismos valores que la organización.
  • No quiero ser lento quiero trabajar de forma optima para reaccionar antes al mercado, para adelantarme a necesidades
    • Quiero trabajar de forma ágil, ajustándome a las necesidades de hoy, no de ayer.
    • Quiero un equipo con empatía por el cliente, que organiza su trabajo y sus procesos para trabajar mejor con el de al lado.
  • No quiero ser igual que mi competencia
    • Quiero clientes que me quieran y me den su confianza porque sólo mi producto los entiende y les da lo que quieren.
    • Quiero dejar de tener miedo de ser diferente o de hacerlo diferente a cómo trabaja mi sector.
  • No quiero seguir solucionando problemas
    • Quiero evitar reuniones cansinas para solucionar los mismo problemas cada día.
    • Quiero tiempo para pensar en mañana, en cómo sorprenderé a mis clientes, a mi sector.
    • Quiero tiempo para poder experimentar nuevos mercados y productos.
Como decía, se trata de un ‘No quiero’ con sentido, porque no es una pataleta. El objetivo es utilizar la frustración y cansancio de ver que cosas que no funcionan para canalizarlo a acciones o cambios positivos de cómo deberían ser. En cuanto a la sensibilidad… Esta parte es un poco más difícil. Es lo que viene después. La sensibilidad es necesaria  en el momento de compartir todas estas ideas y pequeñas revoluciones. Conviene darle una vuelta a cómo presentar estas reflexiones, ya sea con tu equipo o con tu jefe. Hay demasiadas variables en juego para poder recomendar con seguridad cómo compartir la necesidad de estos cambios, pero si que me atrevo a escoger 2 aspectos claves para crear un espacio de comunicación favorable:
  1. Asegúrate de que te escuchan. Presenta tus nuevas en un momento en el que tengas toda la atención de tu audiencia porque sólo retenemos un 25% de lo que oímos.
  2. Que parezca su idea. Si el cambio no sólo depende de ti, es vital que tu audiencia sienta suya la idea. Más allá de la empatía, organiza una dinámica en la que los participantes contribuyan con su opiniones e ideas. Que la idea o la necesidad salga de ellos.
Esta Semana Santa respira hondo y realiza la terapia anti estrés del  No quiero. Un  ‘No quiero’ positivo y con ilusión para soñar y descubrir qué hay que cambiar. Ah! Y coge fuerzas, que a la vuelta hay que ponerse en marcha!]]>

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