Do's and Dont's

Do's and Dont's

aquí) como tres bandas de ámbitos muy diferentes hacían un buen uso de la creación y la distribución a través del canal digital. Hoy mi reto es explicaros un ejemplo de lo que nunca se debe hacer en internet o de lo que se podría haber realizado si se hubiera podido disponer del ecosistema digital en ese momento. Empezaremos por este último caso

Pearl Jam Vs. Ticketmaster

Hacia principios de la década de los 90, Seattle se convirtió en el epicentro de toda la industria de la música. En una ciudad donde llueve casi 300 días al año existen pocas diversiones y una de ellas es encerrarse en un garaje y montar una banda de rock and roll. Estamos ante el nacimiento de lo que se denominó “Grunge”, que en un primer momento se refería a un estilo musical pero acabó por dar forma a todo un movimiento cultural. Ciñéndonos a lo meramente musical podemos citar a dos grandes bandas como referencia: Nirvana y Pearl Jam. La historia de Nirvana es de sobras conocida por todos y la de Pearl Jam no es demasiado diferente con la salvedad que a día de hoy siguen activos. Me gustaría centrarme en un momento concreto en la carrera de esta banda en la que desafiaron a la industria de la venta de entradas y más concretamente a un monstruo como Ticketmaster. La historia arranca cuando en 1991, la empresa Ticketmaster absorbió a su única competidora, Ticketron, generando un verdadero monopolio de la industria del ticketing en los Estados Unidos. La polémica con la banda de Seattle estalla cuando acusan a la empresa de cobrar casi 3 dólares en gastos de gestión por cada entrada que se vendía. Pearl Jam deciden suspender lo que queda de gira y denunciar ante la Corte Suprema a Ticketmaster por prácticas de monopolio. La batalla legal duró casi dos años y lo acabó ganando Ticketmaster. Durante esos dos años la banda intentó autogestionarse sus giras actuando en recintos fuera de la exclusividad de Ticketmaster (llegaron a actuar en circuitos de coches o aeropuertos) y distribuyéndose ellos mismos las entradas. Pero el resultado como podréis entender fue un completo desastre teniendo que cancelar su gira. La reflexión en este caso parte de la opción que Pearl Jam hubieran podido disponer de las herramientas digitales de las que disponemos hoy en día: seguramente podrían haber controlado ellos la promoción del concierto, habrían podido trabajar en la distribución y trazabilidad de las entradas, habrían podido decidir el precio de venta de cada entrada, podrían haber generado toda una red de nuevos recintos en los que poder realizar conciertos de música fuera de los circuitos más convencionales, podrían haber gestionado un nuevo modelo de booking y producción de espectáculos y la lista de podrían puede ser tan larga como se quiera. Se podrían haber cambiado las reglas del juego pero no fue posible en ese momento porque no se disponía de un canal que lo favoreciese. Quizás a día de hoy la historia sería diferente.

Metallica versus Napster

Hablar de Metallica dentro de los círculos de la música más dura y extrema era como hablar de los Beatles en la música pop, eran idolatrados por legiones y legiones de fans y parecían ser intocables en su posición dentro de la música, pero lo que parecía imposible sucedió y los fans les dieron la espalda. Pero antes de llegar a ese punto de la historia tenemos que empezar a situar la acción en 1999 cuando Shawn Fanning junto a dos amigos crea Napster, el primer servicio P2P de intercambio de archivos entre usuarios que llegó a tener reconocimiento masivo gracias a su facilidad de uso (hasta el momento existían redes tipo IRC, Hotline o USENET). Con la masificación del uso de Napster la industria de la música no se iba a quedar con los brazos cruzados y empezaron las reacciones contra este servicio. La primera denuncia que recibieron fue en el año 2000 y fue la que presentó Metallica en la Corte del Distrito de California en la que acusaba a Napster de distribuir toda la discografía de la banda infringiendo todas las restricciones de copyright con lo que la demanda presentada ascendía a cifras astronómicas. Un factor importante en toda esta historia es que en el año 1994 Metallica después de una fuerte disputa con Warner Bros (otro aburrida epopeya de tribunales) lograron hacerse en propiedad con todos los derechos sobre su obra pasando a ser los únicos beneficiarios de todos los réditos que les proporcionaba. La combinación de ser los únicos beneficiarios de su obra y de denunciar a Napster por cifras mareantes llevaron a los fans a entender que la preocupación de Metallica era única y exclusivamente económica (otras bandas alegaban que la calidad de las grabaciones no era lo suficientemente buena para los fans, por poner un ejemplo) lo que provocó el distanciamiento entre banda y seguidores, lo que les supuso una ruptura y unos cuantos años de Metallica a la deriva musicalmente sin encontrar un material que les volviera a reencontrar con los fans y con críticas musicales verdaderamente crueles. La cuestión en este caso fue la no reacción de la banda ante esta problemática, no reaccionaron y cuando lo hicieron (casi diez años después de la polémica) fue tarde y mal y nunca considerada por los seguidores ya que se limitaron a regalar tres descargas digitales (tres conciertos en este caso) con un código que sólo podía conseguirse comprando el último lanzamiento de la banda. Espero que este post haya sido de vuestro agrado y me gustaría desearos los mejores deseos para este nuevo año que estamos a punto de empezar.]]>

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