Cuida tu corazón

Cuida tu corazón

el “engagement” de los empleados para una organización, y su relación directa con la gestión de la experiencia de sus clientes. Hoy he decidido compartir con vosotros una historia personal con el objetivo de transmitir lo que, en mi opinión, hace que tu equipo se comprometa o no con tu marca. Durante varios años trabajé en una empresa que hacía todo lo contrario de lo que hay que hacer para construir relaciones sólidas con los trabajadores. Vigilancia permanente, inflexibilidad absoluta, reglas antiguadas, jerarquía pesadísima… En fin, todo un sistema que parecía elaborado para sacar lo peor de la gente. Después de un tiempo, los empleados acababan o pasando de todo, o literalmente enfurecidos.

Esta empresa mantenía una política autoritaria, convencida de que si pagaba a alguien, entonces esta persona se lo debía todo.
Anulaban cualquier manifestación de creatividad o capacidad de iniciativa, obsesionados con la idea de controlar a la gente en vez de ganarse su lealtad. El resultado: los colaboradores que veían en su trabajo algo más que una nómina y tenían tanto para ofrecer que les mataba la frustración acababan dimitiendo. Y los demás, por muy buenos que fueran, acababan conformándose con el modelo establecido y se convertían en personas grises, de mentalidad estrecha, mirando el reloj impacientes de que llegará la hora de que se les cayera el boli e irse a casa corriendo. Y yo pregunto: ¿cómo este ambiente puede, sea el que sea el mercado, ser positivo para la empresa y sus negocios? Esto sin entrar en temas de ética y moral profesional… No puede.
Los empleados son el corazón de cualquier proyecto. Si los jefes no aguantan que la gente tenga personalidad, opiniones o ideas, pues que se compren robots…
A ver, soy consciente de que las cosas, a veces, no son tan sencillas. No soy tan ingenua. No todos los empleados tienen buena voluntad o buena educación. Algunos intentarán aprovecharse, engañar o, como mínimo, pasarse un poco. Es verdad. Pero lo que uno no puede hacer es considerar que la gran mayoría es así, y que la gente correcta es la excepción. Porque se va a cargar a su plantilla, y de paso, a toda la empresa. Para mi, los elementos básicos para que tus empleados se sientan valorados y, consecuentemente, emocionalmente conectados con tu organización son los siguientes:
  • Respeto mutuo: parece obvio pero no siempre es así. En la empresa que he mencionado antes, los jefes no respetaban a sus subordinados. A penas les saludaban por la mañana…
  • Integridad: da el ejemplo. Educación y management tienen los mismos requisitos, y uno de ellos es “Cumple tu primero”.
  • Comunicación: comunica lo que quieres hacer y a dónde quieres llegar. Para ti puede estar clarísimo, pero a lo mejor no lo es para tu equipo.
  • Empatía: vida profesional y personal están íntimamente ligadas, que nos guste o no. Es fundamental aceptar que tus empleados tengan, a veces, situaciones más delicadas que gestionar, problemas que resolver. Ponte en su piel y te lo devolverán de sobras.
  • Oportunidades: deja que aprendan y crezcan, que se equivoquen también, porque es la única manera de que desarrollen todo su potencial y se sientan realizados del todo.
  • Confianza: confía por defecto. Rectifica si es necesario. Un trabajador totalmente autónomo es el mayor regalo que le puedas hacer a tu empresa.
Y tu, ¿añadirías algo? ¿Estas de acuerdo con mi visión? ¿Crees que algún día, todas las empresas tendrán este tipo de política? ¡Cuéntame!]]>

1 Comment


Nico Do
07/10/2014 at 12:16
Reply

Muy buen POST!!!! gracias Mathilde.
Después de leer el post me has hecho hacer muchas preguntas, y no solo tu post es aplicable a los que trabajan dentro de una empresa, sino también en las relaciones profesionales.
Me gusta mucho y me has hecho reflexionar mucho.
Otra vez gracias INUSUAL.


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