¿Cuáles son los aspectos fundamentales en los que se debe basar una empresa para crear un equipo creativo exitoso?

¿Cuáles son los aspectos fundamentales en los que se debe basar una empresa para crear un equipo creativo exitoso?

¿Hay democracia en tu empresa? Esta pregunta puede sonar extraña, incluso recibir una respuesta equivocada. Por ello, vamos a dedicar este artículo a matizarla mostrándote cómo la libertad debe imperar en tu grupo creativo para alcanzar la excelencia. Después, te la volveremos a plantear para que la respondas y saber qué camino aplicar en tu negocio. Vas a descubrir cómo dinamizar un equipo de trabajo y prepararlo para las metodologías del futuro.

¿En qué basar el rendimiento del equipo de trabajo?

Si eres lector frecuente, habrás visto cómo en nuestros artículos damos pautas para que las empresas se adapten al siglo XXI (y casi al XXII, en algunos casos). Desde siempre, hemos estado mostrando cómo apostar por la innovación, crear liderazgo o establecer equipos de trabajo. Pero ¿y si pasamos de las «normas» por una vez? En esta ocasión, vamos a intentarlo.

Durante los años, numerosos autores han tratado de identificar los cánones que siguen los grupos de trabajo. En este sentido, han puesto sobre la mesa aspectos fundamentales como la productividad incentivada, la preparación psicológica o el dinamismo individual. La búsqueda de talento, por su parte, es uno de los valores que más popularidad está ganando actualmente.

La libertad, el valor predominante en un negocio creativo

Pero ¿qué hay detrás de todo ello? Es decir, ¿cómo hacemos que sean más productivos, que quieran recibir asesoramiento psicológico o que pretendan mejorar sus dinámicas? ¿Imponemos cambios de conducta o cursos de capacitación? Nada más lejos de la realidad: los objetivos laborales contemporáneos solo se alcanzan con libertad.

Nosotros creemos profundamente que el rendimiento del equipo de trabajo se consigue confiando en el personal. ¿Qué significa esto? Sencillamente, que es importante derribar las malas prácticas que obstaculizan las funciones de los miembros más imaginativos de la plantilla. Para que sepas a qué malas prácticas nos referimos, te pondremos un ejemplo.

Entre esas malas prácticas a las que nos referimos, se encuentra el hábito de planificar proyectos al milímetro. Estas, al fin y al cabo, lo único que hacen es poner límites a su imaginación y perjudicar gravemente a la calidad de los resultados del trabajo. Por ello, hay que dejarles «presumir» de todo su potencial si queremos que lo usen en favor del proyecto.

Muchas veces, los creativos se ven perjudicados por requerimientos absurdos. Piensa que su trabajo requiere concebir una idea en su mente y plasmarla en una superficie, ya sea digital o física. Si tratamos de imponer condiciones a esa idea, dejará de pertenecerles y pasará a ser un producto de fábrica.

«Democracia» empresarial para expresar las ideas

Si te pedimos que descompongas tu equipo creativo en unidades, ¿cuál elegirías? Quizá optes por las personas o por los proyectos que afrontan. Nosotros te proponemos que elijas el valor del que más te conviene cuidar, principalmente, porque es el único que no puede cuidarse a sí mismo: las ideas.

¿Sabes escuchar a tus empleados? Es posible que tu respuesta sea afirmativa, pero esta pregunta también la tenemos que matizar. Tomar sus opiniones no significa tenerlas en cuenta y luego descartarlas, sino considerar que estas son:

  • Importantes. La voz de tu grupo creativo es una fuente de ideas increíblemente rica.
  • Transversales. Si proceden de numerosos empleados, estás cubriendo una cantidad enorme de prismas.
  • Decisivas. Muchas veces, el éxito de un proyecto depende de las pequeñas aportaciones.

Para que tu empresa sea innovadora, es esencial que haya democracia. ¿Y cuál es una de las principales bases de la democracia tanto en sentido metafórico como en el político? Fácil, la libertad de expresión. Este concepto, como veremos ahora, debe articularse sobre tres ejes fundamentales.

1. Cohesión

De poco sirven las ideas cuando no se estructuran en un sistema que permita aprovecharlas al máximo. El brainstorming ha hecho mucho daño por culpa de quienes lo han interpretado en un sentido estricto. No se trata de contribuir lo máximo posible sin pensar, sino de hacerlo de un modo organizado que permita sintetizar todas las opiniones.

2. Calidad

Las ideas deben ser de calidad para que sean aceptadas en el proyecto, hasta ahí bien. Sin embargo, ¿cuándo se considera que una ha superado los estándares básicos? Walt Disney, por ejemplo, hacía que estas fueran analizadas por sí mismo con tres posturas diferentes: crítico, soñador y realista. ¿Conoces a un ejemplo mejor de creatividad en la historia?

3. Coherencia

Si las ideas no tienen que ver con el proyecto, de poco servirán. La clave está en tener claros cuáles son los planteamientos previos y, en un ambiente de total libertad, plantear conceptos nuevos que continúen edificando nuestro objetivo. Hay que transmitir a tus empleados el respeto por las líneas marcadas previamente, pero también desafiarles a romperlas. Recuerda: democracia y total libertad.

¿Cómo crear un equipo creativo?

La única regla que has de cumplir para que estos realicen sus funciones debe ser, precisamente, que no haya reglas. Estas no hacen más que ralentizar su avance en un mundo lleno de cambios que no esperan a nadie. Por ello, es momento de acelerar las marchas y dinamizar a nuestros profesionales.

Al poco de comenzar nuestro artículo, te decíamos que en esta ocasión no plantearíamos ninguna metodología. En este sentido, lo único que haremos será proponer distintos consejos que puedes combinar libremente para crear un equipo creativo en tu empresa. Recuerda: todos deben girar en torno a la libertad.

1. Nadie es el equipo

El sentido de pertenencia de cada empleado es fundamental para que esté motivado. Sin embargo, esta afirmación resulta algo contraproducente en los equipos creativos, en los que es primordial reconocer el trabajo individual.

Que un integrante se sienta una pieza importante no significa que se lleve todo el crédito de los proyectos. Tampoco implica que asuma una parte mayor de las funciones que los demás. La clave está en contar con un grupo en el que todos se sientan igual de valorados y sepan que su contribución es decisiva.

2. Talento y reconocimiento

¿Cómo defines a un trabajador imaginativo? Está claro que la capacidad de imaginar y plasmar no es algo que se encuentre en todo el mundo. Por este motivo, es necesario que busques empleados que de verdad tengan talento, incluso en tu empresa.

Junto con el talento debe llegar el reconocimiento, el cual es esencial para motivar a los trabajadores. La creatividad es un valor que a menudo queda eclipsado por otros como la productividad o la profesionalidad. Cada persona necesita que reconozcan sus esfuerzos para que quiera llegar más allá y no conformarse con lo que ya ha conseguido.

3. Aléjate de los nombres

Que hay trabajadores creativos de gran renombre lo sabemos todos. Sin embargo, ¿de qué te sirve contratar a uno para un proyecto extraordinario si luego tu equipo se dedica a mirar y a «aprender»? Esto lo único que provocará será desmotivación entre tus empleados, los cuales se verán relegados por alguien que solo tiene mayor fama a sus espaldas.

Grábate esto a fuego en la mente: ningún profesional, por célebre que sea, ha de reemplazar el trabajo inventivo de cuatro. A fin de cuentas, es la capacidad de imaginar de una mente frente a la de cuatro personas. Por ello, lo importante es que des voz a tu grupo y no dependas tanto de genios que pueden no ser lo que necesitas.

4. Fuera mediocridad

Este punto puede ser algo complejo de entender (moralmente), pero recuerda que se trata de consejos aislados, no de un manual que seguir a rajatabla. En cualquier grupo de trabajo, es muy frecuente que haya personas que obstaculizan su progreso. ¿Qué hacemos con ellas? ¿Las reemplazamos? ¿Les asignamos una función?

La mediocridad solamente conseguirá multiplicarse por todo el entorno laboral si no logras combatirla rápidamente. Los trabajadores con poca ilusión o nula motivación son un enemigo para desarrollar tu modelo de negocio. Por ello, lo mejor que puedes hacer es estimular su creatividad recomendándoles acciones formativas. Si no se deciden, es mejor sustituirlas.

5. Cuidado al elegir criterios

Cuando se debate acerca del planteamiento que darle a un proyecto, cada persona expone su opinión para que otra decida. Quizá ese último eslabón te corresponda a ti como directivo del negocio o project manager. Pero ¿por qué deben guiarse por tu criterio y no por el de otra persona? ¿Y si hay alguien que, según el proyecto, tiene más acierto?

Elegir el criterio (persona) del que guiarse es una de las tareas más complejas. Nosotros te recomendamos que democratices tu grupo y confíes en lo que cada miembro sea capaz de aportar. Al fin y al cabo, son ellos los que han trabajado con cada uno de los elementos que compusieron el proyecto que están a punto de concebir.

Entonces, ¿cómo dinamizar un equipo de trabajo? A estas alturas, seguramente tendrás claro que las imposiciones y normas no llevan a ningún lado en el ámbito de la creatividad. Si quieres que tus grupos de trabajo proporcionen una lluvia de ideas, lo mejor es dejarles hacerlo y limitarte a sacar el paraguas. ¡Busca el talento!

Pregunta de reflexión: ¿Consideras que hay democracia en tu empresa?

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