Constantes vitales de innovación

Constantes vitales de innovación

En otro artículo ya comentaba que según un conocido estudio de McKinsey señala que más de un 70% de ejecutivos considera la innovación como una de sus tres prioridades, pero tan sólo un 22% dispone de métricas de innovación. Pocas empresas tienen indicadores establecidos para medir la innovación de sus equipos, y las que los tienen, raramente están vinculados directamente con el negocio.

Podríamos decir, dime qué mides y te diré cómo innovas.
Hay muy pocas empresas como 3M que tengan un riguroso y estricto sistema de medir la innovación. Entre otras cosas, porque muchas veces resulta muy difícil conjugar lo cualitativo, con lo cuantitativo.
“No todo lo que se puede medir importa, y no todo lo que importa se puede medir” —Albert Einstein
No se trata de tener muchos indicadores de rendimiento. Lo ideal es tener los que realmente importan. Del cuerpo humano pueden monitorizarse multitud de indicadores, pero al final, sólo hay 4 constantes vitales:
  1. Frecuencia cardíaca
  2. Frecuencia respiratoria
  3. Tensión arterial
  4. Temperatura corporal
Te propongo un ejercicio, imagínate que pudiéramos extrapolar estas 4 constantes vitales al ámbito de la innovación ¿cuáles serían las de tu organización? Hagamos un ensayo a modo de prueba:
  1. La frecuencia cardíaca equivaldría a la frecuencia de generación de proyectos. ¿Cuántas proyectos de innovación que funcionan se realizan al mes/año?
  2. La frecuencia respiratoria equivaldría a la frecuencia de generación de ideas que inspiran los proyectos. ¿Cuántas ideas se aprueban e impulsan como hipótesis e intentos de innovar se realizan al mes/año?
  3. Tensión arterial podría ser qué porcentaje del presupuesto se dedica a proyectos de innovación que luego dan un retorno mayor que la inversión realizada.
  4. Temperatura corporal ¿cuántas personas y tiempo hábil de trabajo se destina a innovar sin prejuicio del trabajo operativo de cada día?
Las organizaciones más innovadoras han encontrado el equilibrio entre medir cosas tan evidentes como las grandes cifras que provienen de nuevos productos o servicios que no existían “n” años atrás, y cosas tan intangibles aunque reales como el impacto del liderazgo en los resultados de la innovación. Pero la gran diferencia para mi entre una empresa que podemos considerar innovadora y otra que no, es que la primera ha conseguido encontrar sus constantes vitales relacionadas con la innovación, mientras que la segunda aún se piensa que es algo opcional. No importa demasiado cuáles sean las «constantes vitales» de la innovación en tu organización, lo que importa realmente es que las consideréis realmente vitales, es decir, que sin ellas, estáis muriendo un poco cada día, sin saberlo. No hay nada peor que una confortosis, o pensar que la innovación es eso que hacen los demás, mientras nosotros nos ocupamos de los resultados…
En tiempos de cambio, los que aprenden heredarán la Tierra, mientras que los que creen que ya lo saben todo, estarán fabulosamente equipados para un mundo que ya no existe. — Eric Hoffer
]]>

4 Comments


Jose Cantera
21/01/2016 at 09:32
Reply

Otra dimensión adicional que habría que considerar es el impacto real y tangible de la innovación. Más empresas que hacen verdadera innovación disruptiva, la que cambia el mundo, es aquella que es capaz de democratizar los niveles de felicidad. Aquí tenéis mi punto de vista


    Pere Rosales
    21/01/2016 at 09:55
    Reply

    Muchas gracias por tu comentario Jose. Efectivamente la democratización cruzada con la innovación es una de las mejores maneras de causar el impacto positivo que necesitamos todos para seguir progresando. Gracias por tu aportación y siéntete libre de colaborar con nosotros también en creatividad-organizacional.com Te esperamos allí también con tus interesantes artículos.

Nacho Villoch
25/01/2016 at 07:55
Reply

Muy ilustrativa la metáfora médica. Siguiendo con la misma, yo me controlaría otro indicador médico: el nivel de colesterol, ya que por encima de cierto nivel, entorpece el flujo del oxígeno creativo, ralentizándose los proyectos pudiendo llegar a bloquearlos y a esclerotizar áreas de la organización, ¿Cómo medirlo? El colesterol innovador estaría integrado por esos elementos escépticos, refractarios a los cambios, «incapataces»… El peligro es cuando se juntan y forman placas. Terapia: si nones pueden eliminar del todo, si hay que reducir su densidad, mantenerlo monitorizado, y neutralizarlo con colesterol del bueno y otros «radicales libres.»


    Pere Rosales
    25/01/2016 at 10:17
    Reply

    Hehe, gracias Nacho por seguir con la metáfora! Como ves da mucho juego. Desde luego hay un montón de constantes vitales por adoptar, lo interesante es que cada persona y cada organización encuentre las suyas propias. Especial atención a aquellos que creen estar innovando y en realidad están contrayendo una «confortosis» (https://inusual.com/articulos/confortosis/) de aúpa… De hecho, —como tú bien sabes— los residentes de tu «Confortalia» son una población de alto riesgo 😉 Un abrazo!

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*