Conoce los modelos más punteros referentes al cambio organizacional

Conoce los modelos más punteros referentes al cambio organizacional

En un mundo empresarial que no para de cambiar, resulta sumamente importante estar dispuesto a emprender renovaciones. Sin embargo, los nuevos tiempos requieren algo más que una simple mejora. Ahora, lo verdaderamente necesario es hacer cambios organizacionales que logren adaptarse al sector. Pero ¿cómo implementar uno en la empresa para reforzar competencias? En este artículo te damos las claves para hacerlo realidad y te proponemos varios métodos que han demostrado tener éxito. 

Tipos de cambio organizacional para negocios del siglo XXI

En sí, un cambio organizacional puede ser cualquier transformación que afecte a la manera de actuar de la empresa. Si la concebimos como un sistema formado por muchas piezas, es indispensable que esté centrado en el propio sistema, no en varias de las piezas. Por ello, hablamos siempre de cambio y no de mejora o adaptación. 

Los negocios del siglo XXI apuestan por las transformaciones externas e internas. La primera de ellas no sale del negocio, pero es, paradójicamente, la que más transcendencia tiene gracias a la publicidad que se le da. La segunda se hace con mucha más prudencia, ya que afecta a parte del capital humano (lo veremos después). Aquí radica nuestro primero consejo: no peques de temeroso. 

Básicamente, se distinguen cuatro tipos de cambio organizacional.

Humanos

De forma general, se considera como capital humano a toda la plantilla. Sin embargo, nosotros preferimos aplicar un enfoque más transversal y englobar a tres grupos: 

  • Trabajadores: Son los más cercanos al negocio. Conviene cuidarlos para tener un nivel óptimo de productividad. 
  • Clientes: Son medianamente cercanos. Hay que potenciar la relación con ellos para asegurar buenas ventas. 
  • Inversores: Son los más lejanos (también invierten en otras compañías). Son la fuente de liquidez más importante. 

Cierto es que hablar de cuidar a trabajadores, clientes e inversores puede sonar algo obvio. Pero lo hemos mencionado porque, muchas veces, se emprenden los cambios sin pensar en cómo pueden afectar al capital humano. Por este motivo, resulta fundamental hacerlos sentir parte del nuevo proyecto. De este modo, ellos mismos buscarán la manera de adaptarse

Técnicos

Los cambios organizacionales técnicos son aquellos que plantean un nuevo enfoque en la metodología o maquinaria del negocio. Desde hace pocos años, el más conocido es la transformación digital, que es una revolución de la que ya resulta obvio hablar a estas alturas. Sin embargo, recientemente se han puesto otros temas sobre la mesa, como la sostenibilidad. 

Este cambio es una vía muy potente para perfilar el modelo de negocio, mejorar la imagen o aumentar la calidad de la oferta. Sin embargo, muchas veces se comete el exceso de publicitarlo demasiado. Si quieres sorprender a tus clientes e inversores, anuncia lo que has hecho solo cuando hayas concluido. De lo contrario, crearás falsas expectativas en ellos

Estructurales

Muchas veces, los cambios estructurales son los que más miedo despiertan. Si eres un líder, ese temor no está hecho para ti. La razón de que algunos sean reacios es que se trata de prescindir de todo aquello que no resulta necesario para el proyecto. Por ejemplo, departamentos o puestos que no contribuyen al avance en común, sobre todo en el ámbito de la innovación. 

Probablemente estés pensando que tu compañía no tiene ningún sector prescindible. Pero ¿y si lo que realmente está mal es tu forma de analizar? Puede que la clave esté en aplicar un enfoque nuevo para conocer qué áreas se están resistiendo más a la innovación. Es aquí donde tienes que actuar y, además, urgentemente. El sector evoluciona sin esperar a nadie

Integrales

Los cambios integrales son los que diferencian entre los líderes atrevidos y los excesivamente prudentes. Son todos aquellos que plantean un nuevo modelo de negocio, caiga quien caiga. Si se llevan a cabo del modo correcto y se elige la dirección adecuada, el resultado será sumamente positivo. 

Uno de los más llamativos lo hemos contemplado hace relativamente poco. En 2021, Mark Zuckerberg anunció que su empresa pasaría a llamarse Meta en toda una declaración de intenciones. Esto ha venido acompañado de una nueva visión de todo lo relacionado con los medios de producción y su cartera de productos digitales. 

Descubre los modelos de cambio organizacional

Principalmente, se contemplan cinco tipos de cambio organizacional. Todos ellos deben seguir varios criterios para integrarse correctamente dentro del negocio:

  • Tener el conocimiento, aprobación y colaboración de todo el capital humano. 
  • Ser una fuente de inversión, independientemente del horizonte temporal. 
  • Basarse en un modelo de optimización circular a través del feedback
  • Estar sustentados en el aprendizaje, la experiencia y el análisis. 
  • Disponer de una estructura clara que identifique los pasos y la metodología. 

Claro está que la clave para que cualquier propuesta de renovación tenga éxito es adaptarla a la compañía. Es un error muy común limitarse a copiar una y forzar al negocio a asumirla. Te sorprenderá saber que hay tantos modelos de cambio organizacional como empresas. Por ello, explicaremos varios para distintos perfiles actuales. 

1. Compromiso y participación

El primer modelo que vamos a comentar es ideal para negocios que priorizan la contribución activa de su plantilla. De este modo, lo que se busca es crear un entorno de optimización constante y colaboración. Así, los cambios se realizan mucho más rápidamente y tienen una excelente consolidación. 

Sin embargo, el primer paso corresponde solo al líder del negocio. Tu función es crear un plan preliminar de cambio que identifique los pain points, los objetivos y la metodología. Después, hay que exponerlo al personal, pero aplicando un matiz primordial: hay que transmitir la necesidad y hacerles sentir importantes para que las propuestas se materialicen. 

Cuando hayas establecido tu plan, deja que los empleados aporten sus críticas constructivas. Luego es el momento de actuar, pero siempre analizando los resultados y buscando áreas que se puedan mejorar. Por último, toca examinar los resultados y utilizarlos para elaborar futuros planes que, obviamente, contarán con la participación de todos. 

2. Gradual proactivo

Este modelo es uno de los más innovadores, y también uno de los que más éxito está teniendo. Durante el proceso de un cambio, no es necesario llevar siempre la misma velocidad (de hecho, ir demasiado rápido puede ser contraproducente). Por ello, lo mejor es empezar de un modo más prudente e ir acentuando después. 

Ya tenemos claro lo de gradual, pero ¿qué significa proactivo? Si tu negocio no tiene un ecosistema colaborativo, es mejor que vayas buscando la participación del personal poco a poco. De esta manera, ellos mismos se irán uniendo cuando la necesidad de mejorar se haga cada vez más patente.

Para llevar a cabo este cambio, lo mejor es empezar desde arriba. Es decir, la directiva debe ser un reflejo de lo que será la compañía en el futuro. Después, el ejemplo pasarán a ser los trabajadores, y lo serán respecto a inversores y clientes. Por último, actuaremos sobre estos últimos, que son el eslabón más sensible del capital humano. 

3. Complejos

Los cambios radicales son los que más aportan a las empresas, pero también los más difíciles. El mejor exponente que podemos encontrar actualmente es el de Meta, pero ahí fuera hay muchas empresas que se han arriesgado y han tenido éxito. Pero claro, para hacerlo es necesario detenerse. Y muchas veces. 

¿A qué nos referimos con que hay que detenerse? Los procesos más ambiciosos requieren un plan que esté dividido en varios proyectos. Todos estos deben confluir en un mismo objetivo primordial, del que puedes hacer sentir parte al capital humano o no. Eso ya queda en tu mano, lo que te proponemos aquí es, como su propio nombre, más complejo. 

Cuando hayas distribuido tu plan en fases, es necesario que asignes un horizonte temporal a cada una. Posteriormente, llega la hora de comenzar su implantación. Tras haber terminado la primera, hay que recabar datos para conocer su ajuste a lo que estaba planteado. Solo después de esto es posible pasar a la siguiente. Esto es lo que significa detenerse, y es la clave para hacerlo bien. 

4. Tecnológico-productivo

El último de todos se basa en aprovechar la herramienta más potente que tenemos a nuestra disposición: la tecnología. Los nuevos avances nos permitirán afrontar los retos que depara el futuro. Pero ¿qué diferencia tiene este modelo con el cambio técnico del que hablábamos antes y, en concreto, de la transformación digital?

La gran diferencia es que ahora la tecnología es el método y no el foco de la renovación. De esta manera, hay recursos ideales para gestionar el capital humano (software de RRHH, tendencias emergentes de marketing) o para administrar el negocio en sí (big data, inteligencia artificial, etc.). 

Para hacer realidad este enfoque, es necesario conocer primero qué potencial tienen para el negocio las distintas herramientas. Cuando hayas analizado las que consideres más relevantes, será hora de dar el salto. Gracias a estas, podrás acometer renovaciones que parecen complejas en solo varias semanas de trabajo.

Como has podido ver, el cambio organizacional es una de las claves para el éxito de un negocio. Sin embargo, no se limita a ser una más, sino que es la llave para reforzar competencias y situarlo a la vanguardia del sector. ¡Atrévete con un cambio de enfoque!

Pregunta de reflexión: ¿crees que tu negocio necesita algún cambio trascendental? ¿Cuál?

imagen

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*