Cómo no complicar la complejidad

Cómo no complicar la complejidad

simplicidad de la que Adria nos habló hace poco… La definición oficial es la siguiente: conjunto de características de lo que está formado por muchos elementos. En otras palabras, algo que está compuesto por tantos “ingredientes” que resulta difícil de definir, entender y gestionar. La complejidad es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las grandes organizaciones hoy en día. Tal como lo explica Yves Morieux, director del Instituto de la Organización del Boston Consulting Group, esto se debe a los diversos —y muy a menudo contradictorios— requisitos con los que deben cumplir para generar valor. Bajos costes y precios económicos vs cualidad, velocidad vs fiabilidad, estandarización vs personalización, coherencia global vs sensibilidad local son algunos de los ejemplos que ilustran el rompecabezas en el que se ha convertido el día a día de las compañías más valoradas del mundo. Frente a esta nueva realidad, las empresas suelen responder con las herramientas de siempre. Crean nuevos roles, procesos e indicadores, que integran en una matriz cada vez más confusa y con impactos cada vez más marginales. Yves Morieux, además, cuestiona el sistema establecido que consiste en fomentar y valorar símbolos abstractos y desencarnados del trabajo —KPIs, reuniones, informes, etc.— más que el trabajo en sí.

¿El resultado de todo esto?

Unos trabajadores perdidos, desmotivados, poco implicados y – muy a menudo – totalmente agobiados. Sencillamente, han perdido el foco y ya no entienden por qué hacen las cosas. Dedican cada vez más horas y energía a tareas que aportan poco valor, y los managers pasan cada vez menos tiempo con sus equipos. Yves Morieux por lo tanto pide una renovación del “sistema nervioso” de las organizaciones basado en la colaboración. Para no complicar aún más las cosas al tratar de gestionar la complejidad inherente al cotidiano empresarial, el experto recomienda aplicar 6 reglas para llegar a lo que él mismo define como la “Simplicidad Inteligente”.

Las 6 reglas sencillas de la «Smart Simplicity»:

Regla nº1 Entender lo que hacen los demás Esta primera regla habla por sí misma: se trata de que cada uno de los trabajadores tenga una buena comprensión de lo que hacen sus colaboradores. El propósito no es que se conozcan las descripciones de todos los cargos de memoria, sino que tengan una visión real y concreta. Regla nº2 Fortalecer el papel de los integradores Aquí se trata de dar más importancia y autonomía a los responsables de equipos para que quieran y puedan favorecer la colaboración. El objetivo es reducir el número de capas y reglas para acercarles al terreno y a la realidad del trabajo. Regla nº3 Incrementar la cantidad total de poder disponible Esto concretamente significa empoderar a la gente para que tenga criterio, use su inteligencia y se arriesgue a cooperar en vez de aislarse, protegerse y – en definitiva – desentenderse. Regla nº4 Extender la “sombra del futuro” Aunque parezca que ha salido de la Guerra de las Galaxias ;-), esta regla va muy en serio y seguramente es una de las más valiosas. Básicamente se trata de exponer a la gente a las consecuencias de sus actos de manera sistemática. Que no siempre sean los comerciales y encargados de atención al cliente los que paguen los platos rotos… Regla nº5 Aumentar la reciprocidad Debemos eliminar las barreras que quitan importancia a la reciprocidad. La autosuficiencia es contraproductiva porque limita la colaboración. Si existen dependencias, entonces la reciprocidad se vuelve fundamental y la cooperación vital. Regla nº6 Recompensar la cooperación Aquí el propio Yves Morieux usó las palabras del CEO de Lego, Jørgen Vig Knudstorp, para ilustrar esta última regla:
“No culpamos a los trabajadores que fracasan, sino a los que no ayudan o no piden ayuda.”
Estas 6 reglas pueden parecer demasiado sencillas pero no lo son. Más aún en una sociedad donde la confortosis está profundamente arraigada… Aplicarlas puede resultar bastante incómodo y tiene implicaciones a muchos niveles: organizacional, financiero, etc. En vez de tirar líneas y establecer cuadros, los dirigentes se tienen que fijar en las interacciones… Yves Morieux dice:
“La verdadera batalla no es contra la competencia. (…) La verdadera batalla se juega con nosotros mismos, contra nuestra burocracia y tendencia a complicar las cosas.”
Aquí os dejo el vídeo de su TED talk. Me ha encantado y me parece muy potente, aunque —con el debido respeto— veo que no soy la única que tenga un acento francés bastante pronunciado… 😉 ]]>

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