Agilidad para innovar

Agilidad para innovar

Los que lo han probado no lo dudan; los equipos que usan metodologías ágiles son más rápidos que los que usan procesos tradicionales. Son también mejores fidelizando clientes y disfrutan más del trabajo. Lo cierto es que hay bastante gente ya experta en este concepto, pero también es verdad que hay muchísima más que no lo conoce. Y aún menos si hablamos de la agilidad aplicada a la innovación, pero vayamos por partes.

Qué significa ser ágil

Como ya comentaba en otro artículo, la agilidad, proviene etimológicamente del latín “agilitatis”, es la aptitud que tiene alguien de ejecutar rápida, ligera y eficazmente tareas de índole física (como un felino) o intelectual, como un músico de jazz improvisando sobre la marcha.

De dónde viene el concepto «ágil»

Paradójicamente, las metodologías ágiles se han popularizado en el ámbito de las nuevas tecnologías, sin embargo su origen se encuentra en el siglo pasado… Este artículo de la Harvard Business Review explica que el concepto se remonta a 1930 cuando Walter Shewhart empezó a aplicar los ciclos «Plan-Do-Study-Act» para la mejora de productos y procesos. Hoy a este método se le conoce como los Ciclos de Deming (que fue discípulo de Shewart) y redondeó el modelo a partir del trabajo iniciado por su mentor. Deming trabajó en Toyota después de la segunda guerra mundial y entrenó a sus mánagers, que lo usaron para crear su famoso «Toyota Production Systems.» Luego este trabajo pasaría a dar cabida al concepto «lean» del que hablaremos otro día. Muchos puristas del ‘agilismo’ rechazan el concepto «lean» por ser anterior al «Manifiesto Ágil,» pero muchos otros lo aceptan porque reconocen que sus valores son esencialmente los mismos. El caso es que en 1986, el profesor Hirotaka Takeuchi, junto con su colega Ikujiro Nonaka, publicaron el artículo “The New New Product Development Game.” en el que estudiaban a varias empresas fabricantes como Canon, Honda, Fuji-Xerox que destacaban de sus competidores por ser más rápidas innovando. ¿Qué hacía que fueran más rápidas? Los autores se dieron cuenta que tenían un factor en común; estaban más centradas en fomentar el buen trabajo de los equipos, que en los procesos de diseño y producción convencionales. La manera en como tuvieron los autores de ilustrar este fenómeno era poniendo la metáfora del «rugby.» Más tarde, Jeff Sutherland descubrió la metáfora del rugby usada por Takeuchi y Nonaka y la aprovechó para crears junto con Ken Schwaber el concepto del hoy ya popular «scrum

Qué es el Scrum

Tal y como podrás ver en la Wikipedia, el Scrum es el nombre con el que se denomina a los marcos de desarrollo ágiles caracterizados por:
  • Adoptar una estrategia de desarrollo incremental, en lugar de la planificación y ejecución completa del producto.
  • Basar la calidad del resultado más en el conocimiento tácito de las personas en equipos auto organizados, que en la calidad de los procesos empleados.
  • Solapamiento de las diferentes fases del desarrollo, en lugar de realizar una tras otra en un ciclo secuencial o en cascada.
Aquí te dejo una imagen para que veas en qué se basa, aunque si quieres profundizar en el tema, te recomiendo que te leas esta entrada y busques en Google, el tema es todo un mundo. Esquema de un proceso de "scrum" El Scrum es uno de los modelos más conocidos de las metodologías ágiles, que a su vez, están fundamentadas en el Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software, un documento publicado en 2001 que expone de forma clara y concisa «Estamos descubriendo formas mejores de desarrollar software tanto por nuestra propia experiencia como ayudando a terceros. A través de este trabajo hemos aprendido a valorar:»
Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas Software funcionando sobre documentación extensiva Colaboración con el cliente sobre negociación contractual Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan

Los 12 principios del Manifiesto Ágil

Seguimos estos principios:
  1. Nuestra mayor prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor.
  2. Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos Ágiles aprovechan el cambio para proporcionar ventaja competitiva al cliente.
  3. Entregamos software funcional frecuentemente, entre dos semanas y dos meses, con preferencia al periodo de tiempo más corto posible.
  4. Los responsables de negocio y los desarrolladores trabajamos juntos de forma cotidiana durante todo el proyecto.
  5. Los proyectos se desarrollan en torno a individuos  motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan, y confiarles la ejecución del trabajo.
  6. El método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo y entre sus miembros es la conversación cara a cara.
  7. El software funcionando es la medida principal de progreso.
  8. Los procesos Ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios debemos ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida.
  9. La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la Agilidad.
  10. La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial.
  11. Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos auto-organizados.
  12. A intervalos regulares el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo para a continuación ajustar y perfeccionar su comportamiento en consecuencia.

Qué significa Innovar de forma ágil

Si decimos que la agilidad está relacionada con ser flexible y rápido, la innovación ágil tiene que ver con:
La capacidad de encontrar, formalizar y llevar a cabo de forma rápida y adaptativa, soluciones nuevas y valiosas que produzcan un impacto positivo en el entorno.
Podríamos adaptar el texto original a un posible Manifiesto de Innovación Ágil simplemente substituyendo el término «software» por el de «innovación.» Pero cuando hablamos de innovación ágil nos referimos también a la metodología que usamos; a ciclos de trabajo más cortos y por tanto más rápidos, que permiten iterar frecuentemente con el cliente o el mercado. De hecho, nosotros pensamos que, ser ágil tiene más de cultura, que de proceso.
Por ello es más interesante ser ágil, que hacer las cosas de forma ágil.
¿Si te pregunto cuánto de ágil tiene la innovación en tu organización, qué piensas?

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