Activo o Inactivo, esa es la cuestión

Activo o Inactivo, esa es la cuestión

El Becario” (2015), una defensa en toda regla que apuesta por que la veteranía es un grado y el talento encuentra su utilidad, independientemente de la edad. Opiniones que recibo de amigos, familiares, compañeros o “jefes” que llegan a sus jubilaciones, siempre coinciden en un mismo punto: después de los primeros momentos… aparece la necesidad de querer ser útil y, además, todos creen que lo pueden ser.

¿Cómo seguir este debate?

Como siempre se ha de seguir… ¡Hacia delante!. Mathilde Outrebon  en “Empleos y habilidades del futuro” nos refiere que el “futuro del trabajo pasa necesariamente por saber anticiparse o, como mínimo, adaptarse” a los nuevos cambios que nos trae la tecnología. Las llamadas “Nuevas tecnologías” avanzan a ritmos de apisonadoras, firmes y destruyendo a su paso todo empleo que es rentable, sustituyéndolo por máquinas o aplicaciones. Esto se sucede a un paso tan rápido, que no da tiempo a la sociedad a generar empleo en el otro lado de la economía para poder compensar el desequilibrio. En este nuevo camino hacia el futuro, se requieren perfiles de personas muy determinados, diferentes a los actuales. Personas que posean ese pensamiento tecnológico que les diferencia del resto, esa inteligencia social y habilidad comunicativa que asombre al oyente, esa inquietud por formarse y aprender desaprender y reaprender cada día algo nuevo que sea de admirar en su entorno, y… en definitiva, que logre ser un “intraemprendedor”, que como dijo Gifford Pinchot, experto en dirección de empresas y quién acuñó este término, lo definió como “los soñadores que hacen”.

¿Dónde se debería centrar el debate?

Las preguntas que nos podríamos hacer para dar luz a nuestro dilema son varias… Nuestro debate sobre el futuro laboral tiene que centrarse en: ¿la edad de jubilación?, ¿Quiénes van a tener hueco en el mercado de trabajo futuro?, ¿Podemos prescindir del talento por el hecho de  jubilarse?, ¿Cuál es el papel en la sociedad de los expulsados del mercado de trabajo? Hay tantas incógnitas sobre el camino que hay que tomar, que deberíamos de pensar bien hacia donde comenzar nuestra marcha, aunque este debate esta muy condicionado por una cultura social y política demoledora, a favor de la jubilación, la cual es considerada como “el dorado” para la mayoría de las personas mientras están trabajando. Pero la economía avanza imponiendo sus reglas, las mismas que van cambiando día a día. El propio mercado de trabajo nos esta diciendo quienes son las personas “activas” y quienes las “inactivas”, y si no le escuchamos, no sabremos determinar el rumbo de nuestro debate, porque es precisamente en este punto donde se encuentra.

Aquí es donde está el debate…

Vamos directos a una sociedad donde la tecnología en forma de máquinas o aplicaciones van hacer el trabajo de millones de personas, un mundo que ve como crece su población año tras año, donde el talento es un bien escaso, donde tenemos enormes bolsas de desempleo y la no sostenibilidad económica de las jubilaciones y prestaciones sociales son realidad. Concluyendo, diríamos que la jubilación tal y como la entendemos hoy en día, se deberá transformar. Debemos de centrar nuestro debate en qué hacer con los “no activos”, que vías se les puede ofrecer, que caminos hemos de diseñar para ellos, cómo poder cambiar su estado y lograr que sean población “activa”, ahí es donde debemos de poner el acento, por muchas razones, pero sobre todo, porque si no actuamos, el crecimiento de la población “inactiva” irá aumentando, independientemente de la edad. Dentro del colectivo de población “no activo” encontramos a personas dependientes, y para ellos, debemos crear planes eficaces para su protección y defensa. La sociedad tiene una responsabilidad que asumir, y todo organismo y empresa debería de incluir en sus planes de RSC líneas de actuación en este sentido. Los nuevos retos sociales, la fragilidad del sistema educativo, el creciente desempleo y descontento social, junto con las posibilidades de movilización a las que estamos asistiendo gracias a Internet y las redes sociales crean un espacio importante para la innovación social. Hay que trabajar por tanto la innovación social y de forma urgente, el problema esta creciendo y tenemos la atención desviada en las jubilaciones y su sostenibilidad, y la esperanza puesta en que un mercado de trabajo absorba a los miles de desempleados que a su vez deben de mantener las pensiones. Es decir, depositamos las esperanzas en unas premisas que no se van a cumplir de antemano. La innovación social aportará nuevas ideas que darán soluciones a problemas y desafíos de la sociedad, siendo una alternativa de prosperidad. No es necesariamente una idea nueva lo que aporte luz, sino que puede tratarse de una reorganización de elementos existentes con el fin de mejorar las necesidades sociales de la vida cotidiana.
“Si no funciona el plan, cámbialo, pero no cambies la meta”
Si no atendemos a estas necesidades sociales, desde el punto de vista colectivo o individual, iremos derechos a conformar una sociedad con muchos desequilibrios. Una sociedad con dos tipos de población: aquellos que pueden/están trabajando, y aquellos que no pueden ni podrán. Es evidente que esto irá generando un crecimiento constante de desigualdades, y éste es el reto al que se va a enfrentar la sociedad del siglo XXI: ¿Cómo ir moldeando las relaciones sociales y laborales para conseguir llegar a la que podríamos llamar, de verdad, la sociedad del bienestar plena? Encontrar las vías de innovación social que permitan a toda la población incorporarse al mundo laboral del futuro, es el reto que tenemos hoy que debatir. Nuevas fórmulas como las cooperativas de última generación que son muy apropiadas para proyectos en los que predomina el carácter social, el espíritu comunitario, la implicación de sus miembros o la democracia en su funcionamiento, y debe distinguirse del resto de empresas por sus méritos y mediante la innovación con tecnología de última generación, métodos y conceptos de vanguardia y calidad, creando marca y aprovechando los recursos que tenga a su alcance.
“Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser” — William Shakespeare
]]>

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*