Desde ya hace mucho tiempo nos acompaña en nuestra realidad digital la palabra “experiencia”. Todas ellas pretenden generarnos diferentes sensaciones, desde la plasticidad de piezas como las de Labuat hasta la terrorífica experiencia de Hotel 626. Pero hay experiencias que buscan crear un vínculo muy estrecho entre marca y usuario. Buscan crear experiencias de marca donde todo vaya más allá del disfrute, buscan hacernos sentir parte del mensaje, buscan que nos sintamos protagonistas y, por supuesto, que el contenido sea lo suficientemente relevante como para que sea merecedor de ser compartido y, con ello, se convierta en una de las anheladas piezas virales. En este post vamos a mostrar algunos ejemplos de este tipo experiencias, algunas de ellas ya las mostramos en nuestro especial lo mejor de 2009.
El ejemplo más popular nos remonta a la navidad de 2006 cuando vio la luz Elf Yourself, una de las 20 piezas interactivas que lanzó aquel fin de año Office Max para intentar tener efecto viral. Sólo Elf Yourself lo consiguió y tal fue el éxito de ponerle nuestra cara a un elfo de Santa Claus que repite el mismo tipo de experiencia cada navidad intentando dar una vuelta de tuerca a la fórmula.
Desde entonces han salido muchísimos imitadores que intentan replicar esta fórmula sin demasiado éxito, simples copias vacías. Pero es cierto que muchos de estos ejemplos surgidos con la inercia del elfo bailarín han intentado desmarcarse del simple chiste del personaje haciendo posturitas aprovechando las novedades tecnológicas e intentando hacernos una inmersión más profunda en lo que supone formar parte de una experiencia interactiva.
Esta evolución la podemos encontrar en primer lugar con, y aunque no sea demasiado apropiado el término, “elf yourselfs mejorados”. Piezas que repiten la fórmula pero intentando exprimir la tecnología al alcance.
Mismo planteamiento que en Elf Yourself, un simple baile… algo ridículo en este caso pero que es algo más realista y tridimensional.
Del mismo equipo que creó The Eco Dance, rizando el rizo del absurdo en una pieza bastante divertida.
Este ejemplo de experiencia interactiva personal poniendo el rostro en un personaje, como decimos, se ha utilizado hasta la saciedad y la tendencia parece ser que está virando hacia intentar contar una historia con algo más de profundidad, algo más de narrativa. Nosotros, como usuarios, ya hemos asimilado el choque del chiste que supone simplemente ver nuestra cara en otro cuerpo y deseamos que se nos siga sorprendiendo.
En los últimos tiempos creo que merece la pena destacar un par de piezas que demuestran que se puede llegar más lejos con el mismo planteamiento.
Esta pieza para L’Oreal creada por el estudio parisino Hellohikimori nos permite crear una experiencia personalizada seleccionando uno de los 4 personajes y, con nuestra fotografía, vernos protagonistas de un espectáculo de habilidad.
Es una pena que esta pieza ya no esté activa. Pero en su website podemos ver un video donde explica la campaña y donde aquellos que no tuvisteis la suerte de poder experimentar vuestro “asesinato” o el de un amigo podréis haceros una idea del alcance de esta experiencia personalizada, un paso más allá, sin duda.
Siguiendo con estos pasos “más allá” de sumergirnos en una historia y hacernos protagonistas de ella vamos a mostraros unos cuantos ejemplos que están surgiendo en los últimos tiempos y que, hasta que la fórmula evolucione o se agote, veremos proliferar. Historias donde se nos cede el protagonismo, configurables desde nuestros archivos locales, webcam o tomando datos desde nuestro Facebook.
Ya no nos conformamos, parece ser, con ver nuestro rostro en otro cuerpo, parece que para sorprendernos tenemos que vernos en distintos lugares, situaciones, algunos de ellos inesperados. Todo sea por buscar el elemento sorpresa que nos lleve a compartir hasta el infinito el resultado de estas piezas y sentir nuestros particulares Mb de gloria.
Hace sólo unos días, vió la luz la segunda parte de The Hero. La misma fórmula pero intentando multiplicar la sorpresa y poner al límite la técnica.
Jacques d’Azur – Stella Artois
Una muy buena integración de nuestros datos desde Facebook en un video donde somos un personaje misterioso en la lectura de un testamento. Muy bien ambientado.
Una aportación española a esta línea de proyectos (y aunque venga al caso de un modo algo forzado, con implicación personal en el proyecto
. Un ejercicio de compresión de la tecnología usada para acercar a los usuarios a un producto o servicio haciéndoles partícipes de una experiencia).
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Y seguirán surgiendo nuevas evoluciones de lo que un día comenzó Elf Yourself (no me extrañaría nada que la edición de este año vaya en la línea de los últimos ejemplos que os hemos mostrado), seguro que algunas caen en vacío, otras tendrán más recorrido. Lo que sí es seguro es que probablemente seguirán tocando la fibra sensible que nos haga pasar unos minutos frente a una pieza para sentirnos por un momento protagonistas y es que en el fondo, nos gusta…
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Junio 7th, 2010 at 12:46 am
Muy interesante la reflexión que haces acerca de estas aplicaciones. A veces suele ocurrir que una idea buena se repite hasta el cansancio, tornándola agotadora y matándola con el tiempo. Aunque concuerdo que hay ciertos casos que escapan a la norma, me refiero específicamente a Hotel 626, experiencia con la cual terminé impactándome de verdad.
Junio 7th, 2010 at 12:56 am
Lástima que con Asylum 626 no lo hicieran tan bien… demasiados obstáculos
Junio 16th, 2010 at 11:32 am
Una excelente recopilación como siempre Dave, pero te has dejado uno muy currao!
http://www.myspace.com/fanvideo